
Les prometían una familia y los enviaban al infierno: Hogar Casa de Belén, el sitio donde retuvieron a niños víctimas de la dictadura
Esta historia podría empezar con la llegada de Vicenta Orrego y Julio Ramírez, un matrimonio paraguayo que buscó refugio en la Argentina a comienzos de 1970 después de huir de la dictadura de Alfredo Stroessner, al...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Esta historia podría empezar con la llegada de Vicenta Orrego y Julio Ramírez, un matrimonio paraguayo que buscó refugio en la Argentina a comienzos de 1970 después de huir de la dictadura de Alfredo Stroessner, al conurbano bonaerense. Se instalaron en Bernal Oeste, en el partido de Quilmes. Vicenta atendía un almacén; Julio, albañil, trabajaba en la construcción.
Se hicieron una casa, tuvieron tres hijos: Carlos, que nació en 1971; María, en 1972; y Mariano, en 1974. Julio participaba activamente de la Sociedad de Fomento del barrio y consiguió que instalaran el agua corriente. Vicenta colaboraba con sacerdotes para el Tercer Mundo y organizaba actividades para los niños.
Los detalles
Hasta que en 1974 se llevaron preso a Julio “por posesión de propaganda subversiva”. Le dieron tres años de cárcel. “Todo nuestro camino al infierno se inicia ahí”.
La que habla es María Ramírez, la hija del medio. A quien habla es a Mónica Szurmuk, docente e investigadora de Conicet y autora de Malmö. Una historia argentina, un libro que gira sobre su testimonio y recupera un caso poco explorado del terrorismo de Estado, el de los niños que fueron víctimas del Hogar Casa de Belén, un sitio siniestro donde llevaron a hijos de desaparecidos.
Esta historia podría empezar con la que Mónica Szurmuk escogió como escena inicial de su relato: “El vecino de enfrente la vio salir. Menudita, con el bebé en brazos, un trapo blanco en la mano. Se estaba entregando.
Qué dicen los expertos
Antes, había pedido un alto al fuego y había apoyado un colchón en la ventana para sacar a los otros chicos: María, de cuatro años, y Carlos, de cinco. Carlos estaba sangrando: lo había rozado una bala. Vicenta los abrazó y les dijo que siempre estuvieran juntos.
Había brisa y mucha neblina. Le dispararon en la cabeza. Uno de ellos apartó el cuerpito del nene con una patada.
Después se acercó y lanzó una ráfaga de ametralladora sobre la madre. ‘Juan Carlos, volteé a una’, gritó satisfecho. Había matado a Vicenta Orrego Mesa delante de sus tres hijos”.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





