
Liderazgos de izquierda: en busca de autoridad moral
Hay un sentimiento generalizado de desasosiego, acompañado por la decepción más profunda, que percibo colarse en los ambientes de izquierdas. Desde quien votaba y se volvió abstencionista, hasta los círculos militantes...
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Hay un sentimiento generalizado de desasosiego, acompañado por la decepción más profunda, que percibo colarse en los ambientes de izquierdas. Desde quien votaba y se volvió abstencionista, hasta los círculos militantes en constante conflicto con las siglas de su carné, remar juntos hacia lugares amables se va tornando una quimera.
Como si alguien hubiese arrojado una viscosa pátina de marasmo colectivo, a muchos les resulta difícil creer en las soluciones políticas propuestas por los espacios autodenominados progresistas, tras el desgaste de una legislatura que arrastra, además, el cainismo y las numerosas escisiones de los partidos que nacieron a la luz del 15-M. Se trata de apatía y descreimiento, ayudados por circunstancias de acoso externo y traición interna, surgidos conforme avanza un escenario tecnológico que apenas permite distinguir la verdad de la mentira, dentro del cual las mejoras sociales han sido escasas.
En mitad de este panorama, la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra viene a asestar otro golpe ineludible que va dejándonos, poco a poco, huérfanos de líderes, incluso si nuestros postulados sobre lo que debería constituir una vida buena continúan intactos: vivienda digna, sanidad y educación pública de calidad, una ecología a la altura de la especie que queremos seguir siendo. Simplemente, la democracia representativa no parece aportar quienes los ejecuten, y la ciudadanía se agota en una espera cada vez más pesarosa.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





