
Los buques de guerra de Estados Unidos siguen pagando por cruzar el Canal de Panamá, asegura ministro para Asuntos del Canal
Los buques de guerra de Estados Unidos continúan pagando por transitar el Canal de Panamá, pese a las presiones que en su momento ejerció la administración de Donald Trump para obtener el paso gratuito por la vía...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Los buques de guerra de Estados Unidos continúan pagando por transitar el Canal de Panamá, pese a las presiones que en su momento ejerció la administración de Donald Trump para obtener el paso gratuito por la vía interoceánica. Así lo confirmó el ministro para Asuntos del Canal, José Ramón Icaza, al asegurar que las conversaciones con Washington se dieron, pero que no modificaron el régimen de peajes vigente. “Todos los buques de guerra de los Estados Unidos siguen pagando conforme a lo que establece el artículo 76 de la Ley Orgánica del Canal de Panamá y conforme al Tratado de 1977”, afirmó Icaza durante un conversatorio con medios nacionales e internacionales realizado en el marco de los diez años del Canal ampliado.
La respuesta del ministro llega después de más de un año de tensiones diplomáticas provocadas por las declaraciones de Trump sobre la vía interoceánica. Desde finales de 2024 y durante 2025, el mandatario estadounidense elevó el tono contra Panamá, acusó al país de cobrar tarifas excesivas, sugirió que Estados Unidos debía “recuperar” el Canal y afirmó, sin pruebas, que China controlaba o tenía influencia operativa sobre la ruta marítima. El tema escaló en febrero de 2025, cuando el Departamento de Estado de Estados Unidos aseguró que Panamá había aceptado permitir el tránsito gratuito de embarcaciones gubernamentales estadounidenses.
Los detalles
La Autoridad del Canal de Panamá lo desmintió de inmediato y aclaró que no había realizado ningún ajuste a los peajes ni a los derechos de tránsito. La controversia abrió uno de los momentos más delicados de la relación bilateral reciente. Trump llegó a negarse a descartar el uso de la fuerza para retomar el Canal, mientras su gobierno insistía en que la presencia de empresas chinas en puertos cercanos a la vía representaba un riesgo para la neutralidad del paso interoceánico.
Panamá rechazó de forma reiterada esas afirmaciones. El presidente José Raúl Mulino sostuvo entonces que el Canal es panameño, que no estaba bajo control chino y que no había tropas extranjeras operando la vía. La propia Autoridad del Canal también negó que China administrara o controlara sus operaciones, aunque reconoció la existencia de concesiones portuarias en áreas cercanas, una situación distinta al manejo de la ruta acuática.
Icaza sostuvo que el ambiente actual es distinto. Según el ministro, la retórica de Trump sobre el Canal ha cambiado en sus declaraciones más recientes. “Cuando uno ve las declaraciones recientes de Trump, él empieza a cambiar el lenguaje y ya no hace referencia a tomar el Canal de Panamá de nuevo.
Qué dicen los expertos
Creo que eso es un paso importante”, señaló. El funcionario aseguró además que la relación con Estados Unidos atraviesa un momento positivo. “La relación hoy en día con Estados Unidos mejor no puede estar”, dijo, al mencionar el fortalecimiento de la cooperación bilateral y el trabajo realizado por el Gobierno panameño, con liderazgo de la Cancillería, para aclarar las diferencias surgidas durante el periodo de mayor tensión.
Sin embargo, Trump volvió a colocar el tema en la agenda pública el 1 de julio de 2026, cuando afirmó que Estados Unidos no permitiría que China tomara el control del Canal de Panamá. Aunque ya no habló expresamente de “recuperar” la vía, mantuvo la advertencia sobre la influencia china en torno a una infraestructura considerada estratégica para el comercio mundial. El Canal de Panamá es administrado por una entidad autónoma panameña y opera bajo el principio de neutralidad establecido tras los Tratados Torrijos-Carter de 1977, que permitieron la transferencia plena de la vía a Panamá el 31 de diciembre de 1999.
Desde entonces, el país ha defendido que la ruta está abierta al comercio mundial bajo reglas iguales para todos los usuarios. Para Panamá, el cambio de tono resulta clave. La discusión sobre peajes, buques militares y supuesta influencia china puso a prueba la soberanía nacional sobre su principal activo estratégico.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





