
Los países del Golfo Pérsico sancionaron a cinco empresas y 16 personas de la estructura financiera de Hezbollah
Las autoridades de Bahréin, Kuwait, Omán, Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos (EAU) se sumaron a Estados Unidos al imponer nuevas sanciones contra el grupo terrorista Hezbollah. Las medidas afectan a cinco...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Las autoridades de Bahréin, Kuwait, Omán, Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos (EAU) se sumaron a Estados Unidos al imponer nuevas sanciones contra el grupo terrorista Hezbollah. Las medidas afectan a cinco empresas y 16 personas relacionadas con la estructura financiera del grupo. La decisión fue adoptada en el marco del Centro para la Lucha contra la Financiación del Terrorismo (TFTC), del que también forma parte Washington, con el objetivo de “desarticular la capacidad de Hezbollah de explotar el sistema financiero internacional”, según informó el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Entre las entidades sancionadas figura Al Qard al Hasán (AQAH), señalada por el Tesoro como una organización que “se disfraza de ONG” pero que en realidad mueve fondos ilícitos a través de cuentas fantasma para Hezbollah, así como la entidad Al Jubara, encargada de la contabilidad de la milicia chií. El listado incluye también a Beit al Mal, definida como “la tesorería no oficial” de Hezbollah e “intermediario” entre la organización y los bancos, además de las firmas Tashilat Sarl y Auditors for Accounting and Auditing, que proveen servicios financieros al grupo chií. Los seis países sancionaron, además, a 16 personas, en su mayoría altos cargos de AQAH, incluyendo al jefe de la unidad de finanzas de Hezbollah, Ibrahim Alí Daher.
Los detalles
Por su parte, la administración del presidente estadounidense Donald Trump anunció días atrás una nueva ronda de sanciones contra funcionarios libaneses, compañías y empresarios acusados de colaborar con el grupo terrorista, facilitar su financiamiento y obstaculizar los esfuerzos para estabilizar el Líbano tras meses de conflicto en la región. La medida fue comunicada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Tesoro, que incluyó en la lista a dirigentes políticos cercanos a la organización chií, así como a integrantes de una red empresarial señalada por aportar recursos a la estructura financiera del grupo. Según Washington, los funcionarios sancionados utilizaron su influencia para retrasar el proceso de desarme de Hezbollah y bloquear iniciativas destinadas a consolidar la paz en el país mediterráneo.
“Hezbollah debe desarmarse para que el Líbano pueda alcanzar un futuro seguro y próspero”, afirmó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien aseguró que la cartera continuará actuando contra “las redes financieras” del grupo y contra quienes ayuden a debilitar las instituciones estatales libanesas. Entre los sancionados figura Sleiman Frangieh, histórico dirigente del Movimiento Marada y aliado político de Hezbollah. El Tesoro sostiene que Frangieh recibió apoyo financiero de los terroristas a cambio de respaldar estrategias para perjudicar electoralmente a candidatos independientes y reformistas durante las elecciones parlamentarias.
También fue sancionado Mahmoud Qamati, identificado como referente político del grupo y acusado de participar en operaciones de traslado de dinero desde Irán hacia Hezbollah y de defender los intereses de la organización en la política libanesa. El Departamento del Tesoro amplió además medidas adoptadas en marzo contra el empresario Alaa Hassan Hamieh y su red comercial, que operaba en varios países de Medio Oriente mediante compañías utilizadas para recaudar fondos, ejecutar contratos y transferir recursos hacia Hezbollah. Entre las entidades sancionadas se incluyen firmas comerciales, empresas tecnológicas, sociedades de servicios administrativos y compañías vinculadas a proyectos desarrollados durante el régimen de Bashar al Assad en Siria.
La investigación estadounidense sostiene que parte de estos negocios generó millones de dólares destinados a la estructura financiera de Hezbollah, a través de contratos de infraestructura, empresas pantalla y movimientos bancarios realizados mediante sociedades registradas fuera del Líbano.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





