
Los simbólicos gestos de Felipe VI que pasaron desapercibidos en la final del Mundial: “Parecía un padre abrazando a sus hijos”
Felipe VI cumplió su promesa. Después de no poder asistir a uno de los partidos de la Selección por problemas de agenda, el Rey aseguró que, si España alcanzaba la final del Mundial, estaría en la grada para apoyar al...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Felipe VI cumplió su promesa. Después de no poder asistir a uno de los partidos de la Selección por problemas de agenda, el Rey aseguró que, si España alcanzaba la final del Mundial, estaría en la grada para apoyar al equipo. Este pasado domingo viajó hasta Nueva York acompañado por la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía para presenciar en directo la victoria de España frente a Argentina y celebrar, junto a los jugadores, un título que ya forma parte de la historia del deporte español.
Más allá de las imágenes de la Familia Real en el palco o sobre el césped tras el pitido final, hubo un detalle que llamó especialmente la atención. La forma en la que Felipe VI vivió el encuentro y, sobre todo, cómo felicitó a los futbolistas tras conquistar el Mundial dejó entrever una faceta mucho más espontánea y cercana de la habitual. Para profundizar en ello, Infobae ha hablado con Cristian Salomoni, criminalista experto en lenguaje no verbal y director del Instituto Internacional de Análisis de la Conducta (IIAC), quien ha analizado la comunicación no verbal de los reyes y de sus hijas durante una noche cargada de emoción.
Los detalles
“Felipe VI dejó de gestionar su imagen y empezó a reaccionar como cualquier aficionado”“Cuando analizamos a un jefe de Estado solemos fijarnos en sus gestos de autoridad: la postura, el control emocional o la forma de ocupar el espacio. Sin embargo, ayer ocurrió algo mucho más interesante“, explica Salomoni. Para el experto, durante varios momentos del encuentro el monarca dejó a un lado el papel institucional para reaccionar con la naturalidad de cualquier aficionado.
“En varios momentos del partido, Felipe VI dejó de gestionar su imagen y empezó a reaccionar como cualquier aficionado. Y esa diferencia parece pequeña, pero no lo es“, asegura. Salomoni explica que las personas acostumbradas a ejercer posiciones de liderazgo suelen mantener un elevado nivel de autocontrol incluso cuando viven emociones intensas.
Sin embargo, durante la final observó una secuencia diferente. “Primero apareció la reacción y después volvió el protocolo. No es una pérdida de control.
Qué dicen los expertos
“Parecía un padre abrazando a sus hijos”Uno de los momentos que más llamó la atención del especialista llegó tras el pitido final, cuando Felipe VI bajó al terreno de juego para felicitar a los jugadores de la Selección. “Me dio mucha ternura. Parecía un padre abrazando a sus hijos, literalmente“, afirma.
Una sensación que, según explica, fue mucho más allá del protocolo institucional. ”Se veía como un padre. Ellos lo abrazan y todo.
Me pareció muy tierno, más allá de la institución“. En su opinión, esa cercanía fue una de las imágenes más potentes de la noche, aunque lamenta que la retransmisión apenas mostrara esos instantes. “Había mucha química con los jugadores.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.



