Los suizos se inclinan por rechazar el tope de población a 10 millones de habitantes
Los suizos se inclinan por rechazar el tope de población a 10 millones de habitantesReferéndumLas proyecciones del resultado de la consulta muestran un 55% de votos contra la iniciativa antiinmigraciónCiudadanos votan...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Los suizos se inclinan por rechazar el tope de población a 10 millones de habitantesReferéndumLas proyecciones del resultado de la consulta muestran un 55% de votos contra la iniciativa antiinmigraciónCiudadanos votan sobre un plan para limitar el crecimiento demográfico a 10 millones de habitantes en Hundwil, Suiza Michaela Stache / Eusebio ValGinebra. Enviado especial 14/06/2026 13:01 Actualizado a 14/06/2026 18:44 Los suizos, profundamente divididos sobre la cuestión, se han inclinado finalmente por rechazar la propuesta de limitar la población a 10 millones de habitantes, según las proyecciones, ya bastante fiables, de los resultados del referéndum celebrado este domingo. El 55% de los votantes se habrían pronunciado por el no, una tendencia clara que ha revelado la Radio Televisión Suiza (RTS).
La consulta estaba promovida por la Unión Democrática del Centro (UDC), un partido de derecha radical con posiciones muy duras respecto a la inmigración. De haber triunfado la idea del tope, y según la evolución demográfica, el Gobierno y el Parlamento helvéticos se hubieran visto obligados a tomar medidas restrictivas drásticas, hasta llegar a denunciar el acuerdo de libre circulación con la Unión Europea y otros pactos internacionales sobre el derecho al asilo. La votación helvética, en la que ha habida una participación del 58% del censo, había sido comparada, salvando las distancias, con la del Brexit, hace diez años, por las graves consecuencias que hubiera comportado en la relación del país con la UE.
Los detalles
La incertidumbre sobre el desenlace se ha prolongado hasta el final de la campaña. Según los datos disponibles de los 26 cantones, existe una neta diferencia entre la Suiza de habla alemana y la francófona. En la primera se habría impuesto el sí al límite de población, mientras en la segunda, sobre todo en los cantones de Neuchâtel y Ginebra, el no fue muy mayoritaria, lo que hizo inclinar la balanza a nivel de la Confederación.
También existen matices importantes entre las zonas rurales y las urbanas, las primeras más partidarias de frenar el flujo foráneo y las segundas en contra de las restricciones. Un esquema muy parecido se vio también en el referéndum del Brexit. La población de Suiza era a finales del año pasado de 9,1 millones, de los cuales 2,5 millones de residentes extranjeros.
Desde que se introdujo la libre circulación con la Unión Europea, en el 2002, la población ha aumentado en 1,7 millones, en buena parte atribuible a los inmigrantes. Los partidarios de frenar el aumento demográfico, una medida que hubiera adquirido rango constitucional, sostenían que las infraestructuras suizas, como el sistema sanitario, el educativo y los transportes, no soportan la presión. También atribuían a la presión migratoria la falta de viviendas, la carestía de los alquileres y el aumento de la criminalidad.
La reacción de los medios empresariales, contrarios a imponer el límite, fue de gran alivio al conocerse los resultados.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





