Lucía y Nicolás Puenzo en el espejo retrovisor: cómo se veía el futuro cuando los silver eran niños
Cuatro personas nacidas entre mediados de los años 70 y principios de los 80 intentan reconstruir una misma imagen, una especie de horizonte del pasado: cómo se veía el futuro cuando éramos niños. La conversación avanza...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Cuatro personas nacidas entre mediados de los años 70 y principios de los 80 intentan reconstruir una misma imagen, una especie de horizonte del pasado: cómo se veía el futuro cuando éramos niños. La conversación avanza entre referencias a Robotech, Bradbury, Terminator y aquellas promesas tecnológicas que durante décadas poblaron películas, dibujos animados y sobremesas familiares. Del otro lado de la pantalla aparecen los directores de cine Lucía Puenzo, Nicolás Puenzo y el especialista en inteligencia artificial Fredi Vivas.
Del lado de las preguntas, otro integrante de la generación X. Durante más de una hora, todos merodeamos la misma inquietud: qué quedó de aquellas fantasías futuristas dentro de Futuro Desierto, la serie que Netflix estrena el 22 de mayo. Entre recuerdos de infancia y discusiones sobre inteligencia artificial aparece un punto en común: el futuro terminó pareciéndose menos a una postal de ciencia ficción y más a una presencia de todos los días.
Los detalles
Un algoritmo decide qué mirar, una máquina es capaz de aprender patrones emocionales, hay un arma programada por IA en un guerra. Sobre esa idea se construye Futuro Desierto, una historia atravesada por androides, duelo y vínculos humanos en un escenario que los Puenzo prefieren definir como “realismo futurista”. —Juan Mascardi: ¿Qué hay de esa imagen que tenían de la idea de futuro en sus infancias en esta obra?
—Lucía Puenzo: Te cuento la prehistoria de Futuro Desierto, porque es un proyecto que nos costó mucho sacar adelante. Primero te diría que hay una resistencia a filmar ciencia ficción en Latinoamérica. No es lo mismo cualquier género que la ciencia ficción.
Leo D’Agostino y César Sodero, hace seis años, nos acercaron la primera idea. Ellos habían escrito una primera idea para filmar en la Patagonia y no la logramos armar ahí. No encontramos productores que se animaran no solo a la ciencia ficción, sino a filmarla en la Patagonia argentina.
Qué dicen los expertos
El estudio Gaumont, primero desde Francia y Estados Unidos, y después se sumó Paramount, y finalmente, cuando Paramount quebró, la compró Netflix, se animaron a filmarla, pero si la llevábamos a México. Nos miramos las caras con Nicolás, que estuvo desde el comienzo como codirector y como showrunner conmigo desde el primer día, y con César y Leo. Y decidir qué resignábamos… Pero si era eso o no filmarla, nos animamos al sur de México.
Ahí volanteamos y nos fuimos a Chiapas. —Nicolás Puenzo: Siempre pensé que el término “ciencia ficción” no se utiliza como lo haría el pensamiento científico, donde la ciencia debería ser el eje. En cambio, la ciencia ficción suele asociarse a lo fantasioso, a futuros que podrían llegar o no.
Por eso, nosotros preferimos el concepto de “realismo futurista”, que sería la ciencia ficción si realmente se desprendiera del análisis científico y no se volviera solo una cuestión literaria. Aunque para el público sigue siendo ciencia ficción, internamente trabajamos con esa lógica: pensar un futuro posible, basado en lo que la ciencia y las tendencias actuales sugieren. Fredi Vivas fue clave en ese proceso, porque buscamos abordar lo que creemos que realmente puede ocurrir, lo que está muy próximo, en lugar de quedarnos en escenarios espectaculares o inverosímiles.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




