
Luis Ángel Medina, ingeniero civil a los 75 años: “Todavía apuesto a tener futuro”
El 12 de diciembre de 2025, Luis Ángel Medina se recibió de Ingeniero Civil en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Tucumán. La edad no fue obstáculo para que sus compañeros de cursada le hicieran el habitual...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: El 12 de diciembre de 2025, Luis Ángel Medina se recibió de Ingeniero Civil en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Tucumán. La edad no fue obstáculo para que sus compañeros de cursada le hicieran el habitual “bautismo” de huevos y harina, el día que defendió su tesis. Toda la familia estaba allí —esposa, hijos, nietos— para celebrar este logro del que, asegura él, todavía “no cae”.
En charla telefónica con Infobae, cuenta que tuvo que empezar a trabajar de muy joven, apenas terminada la primaria, porque sus padres no tenían recursos para solventar sus estudios, y además había que aportar a la economía familiar. “Pero siempre sentí que deseaba ser algo más que empleado, y que no quería limitarme a un trabajo exclusivamente manual”, dice. De adolescente, mientras trabajaba, apareció la posibilidad de terminar el secundario de noche.
Los detalles
Yo trabajaba en un depósito de galletitas y golosinas, descargando camiones. Era bastante sacrificado. Sin embargo terminé la secundaria.
A los 23 años, me recibí de perito mercantil, en una escuela de comercio en Tucumán, pero las ciencias económicas tampoco eran mi vocación. Entonces comencé la preparación para ingresar a la UTN”. “Sentía que podía hacer algo más que simplemente trabajo físico.
En ese momento era apenas un changarín pero yo tenía otras aspiraciones. Me inscribí en ingeniería electrónica”, cuenta. Pero no resultó fácil combinar la carrera con las obligaciones laborales ya que, como sostén de familia, no podía dejar de trabajar.
Qué dicen los expertos
Estar en el empleo todo el día y, cuando los demás salen a divertirse y a socializar, entrar a clase, no era sencillo. “Un profesor —recuerda Luis— me decía que estudiar de noche significaba un gran sacrificio. Ese horario nos aísla del entorno, de la gente, porque hay que dedicarle tiempo.
Además, hay que prestar atención en clase y luego reforzar en casa lo que se escuchó. Somos jóvenes y no podemos vivir aislados”. “Llegué hasta la mitad de tercer año y dejé.
Agradezco lo que en ese tiempo me dio la universidad. Pero dejé la carrera y me concentré en el trabajo y ya las ideas son otras. Uno deja de pensar en un futuro profesional”, dice.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





