
Lula da Silva rechazó la designación terrorista del PCC y el CV por parte de Estados Unidos
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva reaccionó con enojo este viernes tras la decisión del Departamento de Estado de Estados Unidos de clasificar como organizaciones terroristas al Primeiro Comando da...
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva reaccionó con enojo este viernes tras la decisión del Departamento de Estado de Estados Unidos de clasificar como organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), las dos facciones criminales más poderosas del país. “No aceptamos que nos traten como niños, no aceptamos que nos traten como si fuésemos un país de pacotilla”, declaró durante un acto oficial en el municipio de Laranjeiras, en el noreste del país. La designación, anunciada el jueves, se produjo dos días después de que el senador Flávio Bolsonaro —hijo del expresidente Jair Bolsonaro y principal rival de Lula en las elecciones de octubre— visitara Washington, donde fue recibido por separado por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio.
El legislador confirmó haber solicitado expresamente a Trump que adoptara esa medida. Lula subrayó que Brasil lleva años combatiendo al PCC y al CV con sus propias leyes, instituciones y fuerzas de seguridad, y advirtió que la designación unilateral de Washington podría debilitar esos esfuerzos. “No jueguen con la soberanía de este país, no jueguen con nuestra democracia”, instó al gobierno estadounidense.
Los detalles
El mandatario reconoció que ambas organizaciones actúan como terroristas frente a los habitantes de las periferias urbanas, a quienes “roban todo lo que tienen” y someten mediante la violencia, según informó el portal G1. Lula acusó a Flávio Bolsonaro de “traicionar a la patria” al solicitar la intervención de un gobierno extranjero en asuntos internos brasileños. En tono desafiante, retó a Trump a extraditar a los cabecillas de bandas brasileñas que residen en Miami si genuinamente desea colaborar en la lucha contra el crimen organizado.
“Le di a Trump su nombre y una foto de su casa”, afirmó en referencia al empresario Ricardo Magro, presidente del Grupo Refit, al que señaló como el mayor contrabandista de combustible del país. El presidente denunció además que las armas con las que se refuerzan estas organizaciones llegan desde Estados Unidos, territorio en el que, según señaló, también se permite el blanqueo de dinero de origen ilícito procedente de Brasil. “Vamos a empezar por su estado de Delaware, donde se blanquea dinero de brasileños”, advirtió.
Mencionó el caso del exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia, Alexandre Ramagem, detenido brevemente hace un mes por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos y vinculado a la trama golpista de 2022. Mientras Lula pronunciaba su discurso, el gobierno brasileño difundió un comunicado en el que calificó de “deplorable” la actuación de la familia Bolsonaro para inducir a gobiernos extranjeros a adoptar medidas unilaterales contra el país. El texto advirtió que esas acciones pueden poner en riesgo vidas de personas ajenas a cualquier actividad delictiva y “reducir la capacidad de intercambio de información entre las fuerzas policiales”.
Qué dicen los expertos
El comunicado alertó también sobre el posible impacto de la designación en el sistema financiero brasileño y, en particular, en el sistema de pagos PIX, desarrollado por el Banco Central de Brasil y ya criticado por Washington por haber reducido la cuota de negocio de las multinacionales de tarjetas de crédito. “La soberanía nacional no es negociable. Brasil rechaza cualquier forma de injerencia externa en sus asuntos internos”, concluye el texto oficial.
La designación del PCC y el CV se inscribe en una política más amplia de la administración Trump, que desde enero de 2025 ha clasificado como terroristas a diversas organizaciones criminales de la región, entre ellas los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, y el Tren de Aragua venezolano. Esa categoría permite a Washington extender operaciones policiales, de inteligencia y de contrainsurgencia contra los líderes de esas bandas y sus intereses en cualquier parte del mundo.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





