
Microplásticos en el aire: ¿cuántos respiramos realmente al día?
Una lluvia invisible de microplásticos cae todos los días sobre las ciudades del mundo. Sin que nadie lo note, estas diminutas partículas viajan por el aire y encuentran su camino hacia los pulmones de millones de...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Una lluvia invisible de microplásticos cae todos los días sobre las ciudades del mundo. Sin que nadie lo note, estas diminutas partículas viajan por el aire y encuentran su camino hacia los pulmones de millones de personas. La magnitud real de la contaminación por microplásticos en la atmósfera es mucho menor a lo que se pensaba, pero su presencia es innegable y plantea interrogantes urgentes sobre la salud y el ambiente.
Durante años, las estimaciones sobre la cantidad de plástico que se respira a diario generaron alarma. Modelos matemáticos llegaron a calcular que hasta 10 millones de toneladas de microplásticos podrían estar flotando en la atmósfera cada año. Sin embargo, mediciones directas recientes desafían esos números.
Los detalles
Un estudio publicado en la revista Nature corrigió a la baja esas proyecciones, y ubicó el total anual en cerca de 4. Ria Devereux y Karina Corada-Pérez, investigadoras del Sustainability Research Institute de la University of East London, explicaron en una columna que la diferencia se debe al tipo de supuestos que usaron los modelos anteriores: “Esos cálculos sobreestimaron las emisiones de fuentes terrestres, como los neumáticos de autos y los textiles, porque no sabemos exactamente cuánto plástico libera cada fuente ni el tamaño de las partículas que produce”. En otras palabras, los primeros estudios partieron de datos poco sólidos y, al confrontarlos con las mediciones reales, fue necesario ajustar radicalmente las cifras.
No existe hoy una respuesta clara sobre la cantidad exacta de microplásticos que una persona respira cada día. La comunidad científica aún debate las cifras y advierte que las metodologías empleadas no permiten establecer un valor preciso. Esta nota expone los últimos hallazgos, el origen de estas partículas y las razones por las que sigue siendo difícil medir con certeza la exposición diaria a microplásticos en el aire.
De dónde vienen los microplásticos que respiramosLos microplásticos no tienen un solo origen. Parte de ellos provienen del desgaste de neumáticos en las calles, de la erosión de suelos agrícolas o del polvo levantado por el viento. Pero la fuente más importante dentro de los ambientes cerrados es la ropa y los textiles sintéticos.
Qué dicen los expertos
“Tus prendas de poliéster o tus leggings desprenden fibras con el simple uso diario”, señalaron Devereux y Corada-Pérez. Una vez en suspensión, las partículas más pequeñas son difíciles de detectar. Las técnicas de laboratorio solo pueden identificar fragmentos de cierto tamaño, lo que lleva a subestimar la cantidad real de microplásticos presentes en el aire.
Es decir, los números actuales podrían ser solo la parte visible del problema, ya que los fragmentos más diminutos escapan a la mayoría de los métodos de análisis. No existe un estándar internacional para medir microplásticos en la atmósfera. Algunos estudios usan bombas de aire para capturar partículas en suspensión; otros recogen el polvo que se deposita sobre superficies.
Luego, los investigadores analizan las muestras bajo microscopio y realizan pruebas químicas para confirmar si son plásticos y de qué tipo. Este mosaico de metodologías genera resultados difíciles de comparar. “La falta de un protocolo de muestreo universal complica estimar cuánto plástico respira la gente realmente”, advirtieron las especialistas de la University of East London.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





