
“Mirá, ¿qué es eso?”: la frase inconclusa que precedió a la tragedia del vuelo 870 de Aerolinee Itavia
Apenas una hora después del despegue, el vuelo 870 de Aerolinee Itavia perdió contacto con los radares sobre el mar Tirreno. Era la noche del 27 de junio de 1980. El McDonnell Douglas DC-9 cubría la ruta entre Bolonia y...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Apenas una hora después del despegue, el vuelo 870 de Aerolinee Itavia perdió contacto con los radares sobre el mar Tirreno. Era la noche del 27 de junio de 1980. El McDonnell Douglas DC-9 cubría la ruta entre Bolonia y Palermo con 77 pasajeros y cuatro tripulantes a bordo, cuando su señal se apagó sin emitir una sola llamada de emergencia.
Minutos antes de desaparecer, la cabina transmitía una normalidad absoluta. El comandante Domenico Gatti informaba a los pasajeros: el vuelo estaba estabilizado a 7. 500 metros de altura, el trayecto seguía directo hacia Palermo y el aterrizaje se preveía en media hora.
Los detalles
“Excelente visibilidad, temperatura de 22 grados y vientos suaves”, resumía mientras el avión avanzaba sobre el Mediterráneo. Poco después, el contacto se perdió sin aviso. El avión dejó de figurar en los radares y cayó en algún punto cercano a la isla de Ustica.
Los restos comenzaron a aparecer en el mar y no hubo sobrevivientes entre sus 81 ocupantes. La primera explicación oficial apuntó a una falla técnica. Con el paso del tiempo, esa versión empezó a perder consistencia frente a los resultados de las investigaciones y los peritajes posteriores.
La dispersión de los restos, los registros incompletos y las anomalías detectadas en el análisis del vuelo abrieron un escenario distinto al inicialmente planteado. Un vuelo rutinario que nunca llegó a destinoEl vuelo IH870 despegó del aeropuerto Guglielmo Marconi de Bolonia a las 20:08, con una hora y 53 minutos de retraso provocado por el mal tiempo. El avión era un McDonnell Douglas DC-9-15, matrícula I-TIGI, incorporado a la flota de Itavia en 1972 y asignado a la ruta entre Bolonia y Palermo.
Qué dicen los expertos
En la cabina estaban el comandante Domenico Gatti y el primer oficial Enzo Fontana. Desde el inicio, la operación siguió los procedimientos habituales. El vuelo recibió autorización para rodaje, despegue y ascenso sin restricciones.
Tras dejar el norte de Italia, el DC-9 comenzó a cruzar el mar Tirreno siguiendo las aerovías establecidas hacia Sicilia. La ruta era rutinaria y bien conocida por las tripulaciones. Durante el ascenso y el tramo inicial, las comunicaciones con los centros de control fueron normales.
El avión pasó de Bolonia a Padua y luego al control radar de Roma, que gestionaba el tramo sobre el centro de Italia. En ese sector comenzaron a registrarse las primeras observaciones de la tripulación: algunas radioayudas del sistema de navegación no tenían señales estables. Los pilotos comentaron que ciertos instrumentos parecían imprecisos, aunque desde tierra se les indicó que no se trataba de una situación inusual y se autorizó la continuidad del vuelo, según la transcripción de las comunicaciones entre el comandante y las torres de control que reproduce la página de la aerolínea italiana.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





