
Muere López de Arriortúa, el 'aldeano' vasco que revolucionó el sector del automóvil y enfrentó a Estados Unidos y Alemania
PAÍS VASCOMuere López de Arriortúa, el 'aldeano' vasco que revolucionó el sector del automóvil y enfrentó a Estados Unidos y AlemaniaEl ingeniero nacido en Amorebieta (Vizcaya) fallece a los 84 años. Revolucionó las...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. PAÍS VASCOMuere López de Arriortúa, el 'aldeano' vasco que revolucionó el sector del automóvil y enfrentó a Estados Unidos y AlemaniaEl ingeniero nacido en Amorebieta (Vizcaya) fallece a los 84 años. Revolucionó las plantas de montaje con proveedores más cercanos. Soñó con montar una fábrica de vehículos en su pueblo de la mano con el apoyo de Javier Arzalluz (PNV) Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarJosé Ignacio López de Arriortúa posa junto a un arado en el polígono tecnológico de Zamudio (Vizcaya).
EL MUNDOJosean Izarra VitoriaVitoriaSEGUIR AUTORActualizado Miércoles, 10 junio 2026 - 17:47El ingeniero vasco José Ignacio López de Arriortúa (Amorebieta, 1941) ha fallecido a los 84 años de edad. 'Superlópez' se convirtió en el directivo más importante del mundo del automóvil cuando en la década de los 80 revolucionó el sistema de producción de coches en la fábrica de General Motors (GM) de Figueruela. Formado en la prestigiosa Escuela de Ingenieros de Bilbao, López de Arriortua encandiló a la cúpula directiva de GM que llegó a comprometerse a impulsar una fábrica de coches en Amorebieta.
Los detalles
Sintiéndose engañado por el fabricante estadounidense, López de Arriortúa fichó por Volkswagen lo que provocó una persecución judicial contra López de Arriortua que llegó a enfrentar a las grandes compañías del automóviol de Estados Unidos y Alemania. José Ignacio López de Arriortúa nunca dejó de ser un 'casero'; un vasco pegado a su tierra que aprendió el trabajo duro del caserío familiar con el que desarrolló un increíble talento para la organización industrial. "Soy un aldeano frustrado", llegó a reconocer en Deia en 2014 cuando ya se había recuperado de un durísimo de accidente sufrido en 1998 que cambió su vida.
Durante las décadas de los 80 y de los 90, José Ignacio López de Arriortúa fue el directivo más codiciado por las multinacionales del sector del automóvil. Un mundo en el que, curiosamente, se resistió a entrar ya que después de su formación en Bilbao quiso mantenerse lo más cerca de casa. La consultora Idom, la acería Laminaciones de Etxabarri y el fabricante de neumáticos Firestone fueron su trampolín profesional hasta que General Motors se fijó en él y le propuso para ser el director de Organización Industrial de la planta que preparaba en Figueruelas (Zaragoza).
Una de las anécdotas que rodean el aura de 'Superlópez' le sitúa en la fábrica aragonesa con los nueve modelos icónicos de los años 80 completamente desmontados para examinar sus materiales. El ingeniero vasco colocó en un pabellón un R-5, un Ford Fiesta, un Citröen, un Fiat, un Toyota, un Wolkswagen y dos Corsas para que fueran examinados por sus empleados a los que pidió sugerencias para mejorar la producción de los 'corsas'. En una semana, Arriortúa recopiló hasta 25.
000 propuestas de sus empleados de la fábrica española de GM.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





