
Ni Paleontología ni Evolución Humana: un mamotreto de hormigón y grafitis olvidado en Torre Pacheco
Crónica... de las grandes chapuzas (41)Ni Paleontología ni Evolución Humana: un mamotreto de hormigón y grafitis olvidado en Torre PachecoEl proyecto se inició en 2010 con una subvención de 8 millones de euros para...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. de las grandes chapuzas (41)Ni Paleontología ni Evolución Humana: un mamotreto de hormigón y grafitis olvidado en Torre PachecoEl proyecto se inició en 2010 con una subvención de 8 millones de euros para albergar los restos del yacimiento de la Sima de las Palomas. 13 años después de su abandono, su futuro es aún incierto Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarVista del edificio del Museo Paleontológico y Evolución Humana de Torre PachecoAbel F. RosArabaPressDaniel Gómez-Fontecha Torre PachecoTorre PachecoActualizado Sábado, 11 julio 2026 - 00:18El calor es asfixiante en la carretera que conduce al municipio de Torre Pacheco.
Allí, en medio de fincas repletas de invernaderos y delante de una plantación de melones se encuentra abandonado lo que, allá por el año 2010, iba a ser el Museo Regional de Paleontología y Evolución Humana. Un proyecto de aproximadamente 12. 000 metros cuadrados de superficie que estaba destinado a albergar los restos del yacimiento arqueológico de la Sima de las Palomas.
Los detalles
Una excavación situada en la elevación de Cabezo Gordo donde se han encontrado algunos de los restos más importantes de los neandertales en el Mediterráneo. Las dimensiones del edificio, los ventanales y el contraste con el entorno que le rodea llaman la atención nada más levantar la mirada. Dentro, unos chavales, seguramente de vacaciones, pasan el rato sin que nadie advierta sobre ellos.
Entrar no resulta nada difícil dada la nula vigilancia y, al fin y al cabo, la sombra y una cierta ventisca siempre son bien recibidas en una mañana tan calurosa. En el interior, el caos y el desastre reinan entre maderas, excrementos de palomas, piedras, algún zapato olvidado, palés, cajas tiradas, cristales rotos o restos de materiales de obra que se han quedado sin dueño y sin alma. Todo el mundo parece haber olvidado la existencia de esta estructura, salvo por un único elemento que lo mantiene 'vivo' a ojos del tiempo: los grafitis.
Y es que las pintadas callejeras, de distinta clase y condición, son la única decoración que se observa entre estas paredes de hormigón. Diferentes colores, palabras, dibujos, marcas, señas de identidad grabadas en los muros y en las columnas que reflejan la realidad de la infraestructura. Una planta tras otra, lo único que se respira es la decadencia y el derroche.
Otros aspectos que también llaman la atención en lo que, se supone, iba a ser la sala principal, por su anchura y amplitud, son el inmenso espacio que ha quedado completamente vacío en mitad de la habitación y el hueco, dominado por las palomas, donde se iba a colocar el ascensor. Vista del interior del Museo Paleontológico del Mar MenorAbel F.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





