
¿Nuevo paro agrario a la vista? El desplome global de la caña de azúcar pone en jaque a productores peruanos
El precio de la caña de azúcar en Perú se ha desplomado hasta un 65% respecto de sus valores históricos, con pagos al productor que hoy apenas alcanzan los 50 soles por tonelada, frente a los 140 soles que recibían años...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El precio de la caña de azúcar en Perú se ha desplomado hasta un 65% respecto de sus valores históricos, con pagos al productor que hoy apenas alcanzan los 50 soles por tonelada, frente a los 140 soles que recibían años atrás. A pesar de los altos rendimientos que caracterizan al norte peruano, la cadena atraviesa una de las crisis más severas de la última década, con el fantasma de las protestas y el desabastecimiento reciente del arroz cada vez más cerca. Perú vive un colapso de los precios de su azúcarLa industria azucarera en Perú se concentra principalmente en la costa norte, con alrededor de 80.
000 hectáreas dedicadas al cultivo de caña. El país destaca a nivel mundial por su alto rendimiento, logrando entre 120 y 130 toneladas de caña por hectárea. El consumo nacional de azúcar se estima en 1,4 millones de toneladas anuales, mientras que la producción local alcanza cerca de 1,2 millones de toneladas, lo que obliga a importar entre 200.
Los detalles
000 toneladas cada año, principalmente desde Colombia (principal proveedor peruano) y Brasil. El proceso industrial comienza cuando los agricultores cosechan la caña y la venden a acopiadores o directamente a los ingenios azucareros, según la estructura de cada región. Los ingenios —grandes plantas industriales— se encargan de moler la caña para extraer azúcar, melaza y subproductos como el alcohol y el bagazo.
En el modelo actual, la mayoría de los pequeños productores no accede a contratos directos con los ingenios, sino que comercializa su cosecha a través de intermediarios, quienes concentran la oferta y negocian el precio final con las industrias. Estas, a su vez, procesan la materia prima y colocan el azúcar en los mercados nacional e internacional, enfrentando una competencia constante por la entrada de producto importado a precios globales. La caña se desploma: 0,40 soles por kilo de azúcarAlberto Salinas Barba, presidente de la Asociación de Sembradores de Caña de Azúcar de la Región Lambayeque, asegura para Infobae Perú que, actualmente, los agricultores reciben 50 soles por tonelada de caña, cuando hace pocos años el pago superaba los 120 e incluso 140 soles por tonelada.
En el desagregado, la caída es más crítica: el agricultor percibe solo 0,40 soles por kilo, frente a los más de 2 soles que se obtenían anteriormente, sacándolos del mercado. El dirigente explica que el rendimiento de la caña, principalmente de la variedad brasileña introducida en la región, promedia 110 kilos de azúcar por tonelada. “Esto equivale a dos costales de azúcar más 10 kilos adicionales”, sostiene.
Qué dicen los expertos
Pero, en el mercado, cada bolsa de azúcar se vende a 120 soles, por lo que el valor comercial del azúcar extraído de una tonelada de caña supera los 250 soles. El productor solo recibe una fracción de ese monto, “quedando menos del 20% del valor real en manos del agricultor“, refiere. El aumento de los costos de producción agrava el desequilibrio económico del sector.
El precio de la urea, uno de los principales insumos agrícolas, subió de 80 soles a 160 soles por bolsa, duplicando el costo en un corto período. Para fertilizar una hectárea de caña, según Salinas, se requieren unas 20 bolsas de urea, lo que implica una inversión “descomunal” para los agricultores. El dulce dilema con los acopiadoresSalinas acusa que la estructura actual del mercado deja a los agricultores sin poder de negociación y sin reconocimiento por la calidad de su producción.
Antes, los productores podían negociar contratos individuales con los ingenios, que pagaban una parte en especie (azúcar y melaza) y otra parte en dinero, según el rendimiento y la calidad de la caña entregada. Por cada tonelada de caña, el agricultor recibía 14 kilos de melaza y 8 libras de azúcar adicionales, además de la liquidación habitual. “Este sistema permitía que el productor obtuviera una porción directa del valor generado y contara con incentivos para cuidar la calidad de su cosecha”, continúa.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





