
Obispo nicaragüense Silvio Báez reclama mayor apoyo internacional ante la represión en Nicaragua
El obispo nicaragüense exiliado Silvio Báez instó este domingo a la comunidad internacional a mostrar una solidaridad más clara y eficaz con los pueblos oprimidos, en medio de la represión del régimen de Daniel Ortega y...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El obispo nicaragüense exiliado Silvio Báez instó este domingo a la comunidad internacional a mostrar una solidaridad más clara y eficaz con los pueblos oprimidos, en medio de la represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. Desde una iglesia en Estados Unidos, Báez, a quien el Vaticano ordenó abandonar su país por motivos de seguridad, advirtió sobre el sentimiento de impotencia que se extiende entre sociedades bajo estructuras de poder inflexibles. Según informó la agencia EFE, el prelado, privado de la nacionalidad nicaragüense y crítico del gobierno, dirigió su mensaje durante una homilía en la que evitó mencionar directamente a Nicaragua, pero hizo referencias a contextos de “miedo, engaño y opresión”.
“falta un liderazgo cercano al pueblo que contagie esperanza; y se echa de menos una solidaridad internacional más clara y eficaz”. Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, fue obligado a salir de Nicaragua en 2019 por orden del fallecido papa Francisco, tras sucesivas amenazas contra su vida y el aumento del hostigamiento estatal hacia miembros de la Iglesia católica, como detalló EFE. Desde entonces, el religioso ha mantenido una postura de denuncia frente a la situación de los derechos humanos en su país.
Los detalles
El contexto de la represión en NicaraguaEl régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en el poder desde 2007, enfrenta señalamientos de organismos internacionales y, según informes de EFE y organismos de derechos humanos, ha intensificado la represión mediante reformas legales y administrativas que anulan la competencia política, eliminan partidos opositores y dificultan la labor de organizaciones independientes. Organizaciones como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la organización no gubernamental Amnistía Internacional han documentado violaciones, incluyendo detenciones arbitrarias, persecución a opositores y restricciones a la prensa, la libertad religiosa y la sociedad civil. Desde 2018, año en que estallaron protestas masivas, al menos 355 personas murieron y más de 2,000 resultaron heridas, según datos de la CIDH.
En 2023, la dictadura de Ortega-Murillo retiró la nacionalidad a más de 300 ciudadanos, entre ellos religiosos, periodistas y defensores de derechos humanos, acusándolos de “traición a la patria”. Durante su homilía, Báez subrayó que el consuelo y el descanso para los pueblos oprimidos “no caerán del cielo como algo mágico”, sino que requieren de un compromiso activo guiado por los valores del Evangelio. “Surgirá cuando cultivemos un trato más respetuoso y solidario entre nosotros, cuando renunciemos a desgastarnos en divisiones inútiles y cuando aprendamos a sustituir las ambiciones personales por la lucha en favor del bien común”, sostuvo el obispo, según recogió EFE.
El éxodo y la presión internacionalLa represión en Nicaragua ha generado un éxodo de miles de personas hacia países vecinos y Estados Unidos. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estima que más de 250. 000 nicaragüenses han solicitado refugio o protección internacional desde 2018.
El clima de persecución afecta a religiosos, líderes estudiantiles, empresarios y ciudadanos que expresan disenso, advierten los informes citados por EFE. Diversos gobiernos y organismos multilaterales han condenado la política represiva de Ortega y Murillo, aunque las sanciones internacionales y las declaraciones diplomáticas no han logrado modificar la situación interna.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





