
Ozempic se consigue en Instagram, no en la consulta: la abundancia de fármacos adelgazantes ha llegado a España
Pongamos que se llama Elena y que pesa 90 kilos. La imprecisión de estos datos no cambia lo valioso de su relato. Esta mujer, que no quiere dar su nombre real, llevaba 20 de sus 50 años sin subirse a una báscula. Sabía,...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Pongamos que se llama Elena y que pesa 90 kilos. La imprecisión de estos datos no cambia lo valioso de su relato. Esta mujer, que no quiere dar su nombre real, llevaba 20 de sus 50 años sin subirse a una báscula.
Sabía, no hacía falta un número para saberlo, que estaba clínicamente obesa, pero lo había aceptado. Un día, mirando Instagram, le salió un anuncio de una plataforma que vendía Mounjaro. “Pude volver a hacerlo sin apagar la luz”, decía.
Los detalles
“Pude subir en un avión sin pedir un extensor de cinturón”, insistió un segundo anuncio. “Pude volver a atarme los zapatos”, rezaba un tercero. La publicación le llevó a una página web, rellenó un formulario, mandó unas fotos y pagó unos 30 euros.
A los pocos días, obtuvo una receta médica que le autorizaba a comprar este fármaco adelgazante. Fue su pasaporte a una vida nueva. “El cambio ha sido radical”, dice al otro lado del teléfono.
En cuatro meses, ha adelgazado lo que no pudo adelgazar en años. No sabe cuánto exactamente, pero calcula que más de 10 kilos. Se ha puesto un entrenador personal y ya ha vuelto al médico.
También planea el reto más difícil: volver a subirse a la báscula.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





