
Por qué el cerebro no aprende de sus propios errores al tomar decisiones, según un estudio
La trampa cerebral que sabotea el futuro podría estar mucho más cerca de lo que la mayoría imagina. Una investigación de la Universidad de Miami, en Estados Unidos, revela que la mayoría de las personas fracasa al...
Surgen avances clave en el escenario mundial. La trampa cerebral que sabotea el futuro podría estar mucho más cerca de lo que la mayoría imagina. Una investigación de la Universidad de Miami, en Estados Unidos, revela que la mayoría de las personas fracasa al predecir sus propias decisiones, incluso cuando solo deben anticipar lo que harán más adelante. Este fenómeno, descrito como el "yo ruidoso“, muestra que solemos tratar nuestro futuro casi como si perteneciera a otra persona.
Según la Universidad de Miami, las personas tienden a tomar decisiones que perjudican su bienestar futuro porque su cerebro desconecta del propio yo venidero. Un estudio experimental concluye que la mente cae en trampas mentales sistemáticas: tratamos nuestro futuro como ajeno y no aprendemos de la experiencia, lo que dificulta tomar decisiones acertadas incluso en cuestiones que solo nos afectan a nosotros mismos. El experimento que revela la desconexión con nuestro futuroCon el fin de profundizar en este fenómeno, Chad Kendall, profesor asociado de economía y finanzas de la Universidad de Miami, junto a Anujit Chakraborty de la Universidad de California en Davis, una universidad pública de investigación de Estados Unidos, idearon un experimento financiero.
Los detalles
Los participantes debían invertir 1 dólar en un proyecto incierto y luego, tras conocer el resultado, decidir si retiraban el dinero. En todo momento existía una “válvula de seguridad”: si el proyecto fracasaba, podían retirar el dinero y evitar pérdidas. Aun así, aproximadamente el 60% de los participantes modificó su inversión influenciado por información irrelevante, como si no pudieran evitar un mal resultado, pese a la protección disponible.
Este comportamiento es relevante porque, aunque repetían el ejercicio en más de 20 ocasiones y casi siempre tomaban la decisión correcta al final, no lograban trasladar ese aprendizaje a futuras decisiones. Kendall lo explica así: “Vieron repetidas veces que eligen racionalmente en la segunda etapa, pero no logran interiorizar que deberían aprender que nunca recibirán ese mal resultado”. La Universidad de Miami subraya que lo revelador de este experimento es que el fracaso no deriva de problemas con otros individuos o de contextos sociales; incluso en soledad, la autopercepción resulta insuficiente para anticipar con precisión el propio comportamiento.
El modelo del yo ruidoso y el descuento cognitivo en la toma de decisionesEl estudio identificó dos mecanismos centrales. El primero es el modelo del yo ruidoso: las personas tienden a considerar que su yo futuro puede equivocarse, pese a que demuestran tomar la decisión racional cuando llega el momento. Según Kendall, “las personas piensan hacia delante, como si el tiempo fuera una línea continua...
Qué dicen los expertos
No consideran que lo que harán mañana debe influir en lo que deciden hoy”. Al imaginar el futuro, terminan viendo a su yo próximo como un extraño y ponen en duda sus elecciones venideras. El segundo mecanismo es el descuento cognitivo.
Esto significa que los beneficios futuros se consideran con menor valor, no porque se prefiera el presente, sino porque la mente los percibe de forma difusa al no haberlos experimentado. Estos dos factores explican el comportamiento de cerca del 90% de los voluntarios analizados. De acuerdo con la Universidad de Miami, la mayoría muestra una desconexión persistente entre su yo presente y su yo futuro, aun con pruebas frecuentes de ser capaces de decidir correctamente cuando la ocasión lo exige.
Por qué es tan difícil planear bien y cómo intentarloLos expertos advierten que, aunque la solución parece simple, en la práctica es difícil de aplicar. Kendall recomienda: "Intenten anticipar sus elecciones futuras antes de decidir qué hacer hoy", una fórmula directa, pero de ejecución compleja. Planear a mediano plazo puede servir de ayuda, aunque el reto es vencer la tendencia natural a subestimar el valor del futuro y a desconfiar de nuestras propias reacciones ante la incertidumbre.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





