Por qué en los barrios pobres de las grandes ciudades hace más calor que en los ricos
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Contenido solo para suscriptoresLos barrios más pobres de las grandes ciudades sufren temperaturas 1 ºC más altasCrisis climáticaMás de 3,7 millones de personas están en desventaja social por la mayor densidad urbana y la falta de equipamientos verdes en España, según un estudio de la UAB sobre cuatro grandes áreas metropolitanasCasi un 30 % de la población metropolitana de Barcelona padece la peor combinación: situación socioeconómica desfavorable y temperatura extremaClara PenínLV Antonio CerrilloBarcelona 25/06/2026 06:05 Actualizado a 25/06/2026 06:14 Vivir en barrios más pobres en las grandes capitales españolas supone tener que sufrir temperaturas más altas. En el área metropolitana de Barcelona, por ejemplo, los residentes en los barrios más desfavorecidos soportan de media una temperatura 1ºC superior a los de los barrios más pudientes. Y el patrón se repite en Madrid, València y Sevilla, aunque con distinta intensidad.
Así lo indica una investigación del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la UAB. “Nuestra principal conclusión es que hay una asociación entre vulnerabilidad urbana, es decir la de los barrios más desfavorecidos y donde vive más pobres, y los barrios donde hace más calor”, afirma a este diario Marc Parés, catedrático de Geografía y responsable de la investigación. Esto se explica “sobre todo, porque los barrios más desfavorecidos tienen una mayor densidad urbana y menos verde urbano, lo que da lugar a temperaturas más altas”.
Los detalles
Una diferencia de temperaturas sí es relevante Los autores del estudio dicen que la brecha térmica entre barrios no puede ser considerada una anécdota, pues “esta diferencia de temperatura de 1ºC puede ser crítica para la salud”, ya que “un grado centígrado puede marcar la frontera entre una noche en la que el cuerpo se recupera y una noche tropical (mínima de 20 grados), un umbral que pone al cuerpo en un estrés constante”. La investigación ha analizado los datos del caluroso verano del 2022. Y para llevarla a cabo se utilizaron el índice de la temperatura superficial del suelo (LST, por sus siglas en inglés), una medida directa y continua por satélite que ofrece una gran resolución y que permite ir observando las diferencias en continuo; y, en segundo lugar, el índice de clima térmico (UTCI), un modelo –no una medida directa– que tiene en cuenta, además de la temperatura real, otros factores como la humedad o el viento, de manera que permite estimar el confort térmico real que percibe una persona.
“Y los dos indicadores, tanto el de la temperatura real como la estimada o percibida, dan el mismo resultado”. La correlación positiva entre la vulnerabilidad urbana y la exposición a altas temperaturas, explican los autores.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





