
Precio del dólar cayó levemente esta semana gracias a menor tensión entre Estados Unidos e Irán
El tipo de cambio cerró la jornada de este viernes en S/ 3,4130 por dólar, lo que representó una disminución de 0,23% frente al cierre anterior. La cotización se vio influida por un contexto internacional más favorable,...
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: El tipo de cambio cerró la jornada de este viernes en S/ 3,4130 por dólar, lo que representó una disminución de 0,23% frente al cierre anterior. La cotización se vio influida por un contexto internacional más favorable, marcado por una moderada pérdida de fuerza de la divisa estadounidense y una reducción de las preocupaciones geopolíticas en Medio Oriente. La menor aversión al riesgo entre los inversionistas contribuyó a aliviar la presión sobre los mercados cambiarios, favoreciendo una ligera apreciación de la moneda peruana.
De esta manera, el dólar concluyó la semana con una tendencia a la baja, en línea con el comportamiento observado en otras plazas financieras. Mercado atento al escenario localSegún explicó Jorge Luis Huayta, trader FX de Kambista, “El mercado cambiario reaccionó a una menor percepción de riesgo internacional, escenario que presionó ligeramente a la baja al dólar durante la jornada”. El especialista señaló además que la sesión estuvo caracterizada por una alta volatilidad.
Los detalles
Durante el día se negociaron alrededor de USD 335 millones, cifra que se convirtió en el promedio diario más elevado registrado a lo largo de la semana. De cara a los próximos días, Huayta indicó que los participantes del mercado seguirán observando de cerca los acontecimientos internos, especialmente aquellos vinculados con la estabilidad económica y el marco jurídico del país, factores que podrían influir en la evolución del tipo de cambio. ¿Cómo va el conflicto entre Estados Unidos e Irán?
El conflicto entre Estados Unidos e Irán atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años, aunque en las últimas semanas también han aparecido señales de una posible desescalada. La tensión actual es consecuencia de una larga disputa relacionada con el programa nuclear iraní, las sanciones económicas impuestas por Washington y la influencia militar de Teherán en distintas zonas de Oriente Medio. Durante los últimos meses, la confrontación dejó de ser únicamente diplomática y derivó en enfrentamientos militares directos e indirectos, con ataques contra instalaciones estratégicas, bases militares y objetivos vinculados a ambos bandos.
La crisis se agravó especialmente tras la ofensiva conjunta lanzada por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes a finales de febrero de 2026. Washington justificó esas operaciones señalando riesgos asociados al desarrollo nuclear y al programa de misiles de Teherán. Como respuesta, Irán ejecutó ataques con misiles y drones contra posiciones estadounidenses y aliados regionales en países del Golfo Pérsico, ampliando el alcance del conflicto y elevando el temor a una guerra regional de gran escala.
Qué dicen los expertos
Pese a esa escalada, la situación actual es más compleja que una simple guerra abierta. Desde abril existe un alto el fuego frágil que ha evitado un enfrentamiento total, aunque se siguen registrando incidentes militares puntuales. En los últimos días, Estados Unidos reconoció nuevas operaciones contra instalaciones que considera amenazas para sus fuerzas o para la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, mientras que Irán ha denunciado acciones militares que, según sostiene, vulneran la tregua vigente.
Paralelamente, ambos gobiernos mantienen negociaciones para intentar alcanzar un entendimiento más amplio. Las conversaciones giran principalmente alrededor del programa nuclear iraní, el control del uranio enriquecido, las garantías de inspección internacional y la seguridad del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó recientemente que existe un preacuerdo en discusión, aunque todavía no ha sido aprobado de manera definitiva.
Las autoridades iraníes, por su parte, han negado que exista un pacto cerrado y aseguran que persisten desacuerdos importantes. Uno de los principales obstáculos sigue siendo el futuro del programa nuclear iraní. Washington exige restricciones estrictas, supervisión internacional y medidas que impidan el desarrollo de armas nucleares.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





