Presión por ‘envejecer bien’: “Todo parece decirme que no me estoy cuidando lo suficiente”
Contenido solo para suscriptores“Si un día no entreno, me siento culpable; todo me dice que si envejezco ‘mal’ es porque no me cuido”: cuando la presión por la longevidad genera culpa y ansiedadLongevityEl auge del...
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Contenido solo para suscriptores“Si un día no entreno, me siento culpable; todo me dice que si envejezco ‘mal’ es porque no me cuido”: cuando la presión por la longevidad genera culpa y ansiedadLongevityEl auge del envejecimiento saludable ha disparado la obsesión por mantenerse joven, activo y autónomo, pero lo expertos alertan de que esa exigencia puede derivar en ansiedad, autoedadismo y frustración. La presión por envejecer de forma saludable puede generar el efecto contrario. Getty Images Mónica M.
Bernardo 26/05/2026 06:00 María dejó de comer pan hace dos años. Después eliminó el azúcar, la cervecita del aperitivo y prácticamente cualquier alimento ultraprocesado. 000 pasos diarios, dejó el ascensor para subir siempre por las escaleras y se apuntó a clases diarias de fuerza.
Los detalles
Además, se compró un reloj que le mide el sueño y cada mañana consulta una aplicación que calcula su “edad biológica”. Tiene 66 años y, sin embargo, dice que nunca había sentido tanto miedo a envejecer. “Si un día no entreno, me siento culpable, siento que no puedo saltarme ninguna rutina si quiero estar bien”, cuenta.
“Todo a mi alrededor parece decirme que si envejezco mal es porque no me estoy cuidando lo suficiente”. Así, lo que empezó siendo una decisión para sentirse mejor ha terminado convirtiéndose en una forma de vigilancia permanente. De hecho, María admite que llegó a un punto en el que no sabía si se estaba cuidando o castigando.
Lee tambiénGerascofobia, o cómo el miedo a envejecer puede perjudicar la salud física y mental de los séniors: “Asumen estereotipos negativos sobre la vejez”Susana Pérez de PablosLos médicos insisten en que hacer ejercicio, descansar bien y alimentarse de forma saludable mejoran claramente la calidad de vida y ayudan a prevenir enfermedades. Pero cuando la obsesión por retrasar el envejecimiento se transforma en una exigencia de rutinas extremas y control constante, afloran la culpa, la ansiedad, el aislamiento social y trastornos alimentarios como la ortorexia. Y es que el paso del tiempo nunca había sido una losa tan pesada.
Qué dicen los expertos
Ya no se trata de cumplir años, sino de hacerlo “correctamente”, estando activo, fuerte, autónomo y saludable el mayor tiempo posible. La presión por optimizar el cuerpo al máximo ha disparado los ejercicios extremos, el consumo de proteínas y suplementos y el ayuno intermitente, entre otras rutinas. El objetivo es llegar en forma a los 70, los 80 o incluso los 100.
Una presión por la búsqueda del bienestar que puede terminar generando malestar. Discriminación edadistaA pesar de todo esto, Andrés Losada-Baltar, psicólogo especializado en envejecimiento y bienestar y catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos, recuerda que “el envejecimiento de la población es uno de los grandes logros sociales”. “Hoy las personas de 80 años están mejor física y mentalmente que las generaciones previas, gracias al acceso a la educación, la sanidad y el desarrollo del estado del bienestar”.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





