
Puerta Grande al clasicismo en Las Ventas: Y Diego Urdiales enseñó al Rey lo que es torear
Feria de San IsidroPuerta Grande al clasicismo en Las Ventas: Y Diego Urdiales enseñó al Rey lo que es torearEl veterano torero de Arnedo sale a hombros sobre un excelente lote después de levantar un monumento a la...
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Feria de San IsidroPuerta Grande al clasicismo en Las Ventas: Y Diego Urdiales enseñó al Rey lo que es torearEl veterano torero de Arnedo sale a hombros sobre un excelente lote después de levantar un monumento a la verónica; gran corrida de Juan Pedro Domecq; Roca Rey salda su regreso a Madrid en la Corrida de la Prensa con una oreja Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarZabala de la Serna MadridMadridSEGUIR AUTORActualizado Jueves, 28 mayo 2026 - 22:59Feria de San Isidro Jarocho se agiganta con una corrida brutalista de Pedraza en Las Ventas La muchedumbre balanceaba al viejo clásico ya con la noche a cuestas. Diego Urdiales tocaba el cielo de Madrid envuelto en su madura torería, a sus 50 años, después de haber enseñado al Rey de España lo que es torear y, sobre todo, el sentido verdadero del toreo verónica. Lo que es, fue y será.
Diego contravino su leyenda negra y sorteó el lote de la fortuna de la gran corrida de Juan Pedro Domecq, con el premio especial de Mapaná. Colocó su sello el arnedano a la Corrida de la Prensa que había puesto su foco y las más altas expectativas en el regreso de Roca Rey, que saldó o salvó su cita con Madrid con una oreja, actitud y firmeza. 39, Diego Urdiales levantaba un monumento, el primero de ellos, a la verónica, tan ausente en esta feria de chicotazos.
Los detalles
Urdiales se hundía en cada lance, encadenando el toreo, que brotaba como una expresión antigua. Y así se eternizó -nunca mejor traída la eternidad- hasta los medios, donde cayó sobre la boca de riego la media cargada de torería. El toro se había definido con prodigioso estilo sobre la mano derecha, algo más dormido por la izquierda, prometiendo el paraíso con el formidable modo de estirar su generoso cuello: las dibujadas hechuras del juampedro jugaban muy a su favor, una seriedad armónica.
Un quite por el mismo palo del tronco madre del toreo de capa fue todavía más concentrado. Roca respondió por chicuelinas y tafalleras, una de ellas cambiada. La faena empezó frondosa y torera, por la mano buena, la derecha, o sea.
Pero algo faltaba en las series de Urdiales como para que trepasen. No acerté a descifrar qué. Si el final del toro o ese apretarse de verdad en Diego.
Qué dicen los expertos
El caso es que subió el diapasón por el pitón menos fluido, y eso llevó a que el clásico arnedano exigiese y se exigiese más, dibujando por naturales el mejor toreo. La faena se encontraba en la frontera de caer para un lado o para otro. Eso lo arregló con una gran estocada, quizá la estocada de la feria, sólo en reñida competencia con la suya propia del pasado día 15.
Tan soberano espadazo disparó la obra hasta la oreja, primer giro de llave de la Puerta GrandeA las 20. 30, Diego Urdiales volvió a cincelar el toreo a la verónica, como si lo detuviese en el caluroso aire, para sublimarlo con su fuego hasta la excelencia. El quite sucedió despacioso, fundido en una escultura, el toro y él, Diego y Mapaná, puro bronce.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





