
Qué comerá el papa León XIV en su paso por Madrid: platos típicos españoles con guiños peruanos, sin huesos ni espinas
El papa León XIV comerá en Madrid una dieta sencilla, española y sometida a controles de seguridad desde su llegada el sábado 6 de junio, con la Nunciatura como centro de la mayoría de sus comidas y con un esquema muy...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: El papa León XIV comerá en Madrid una dieta sencilla, española y sometida a controles de seguridad desde su llegada el sábado 6 de junio, con la Nunciatura como centro de la mayoría de sus comidas y con un esquema muy parecido al que se aplicó en la visita de Benedicto XVI, según el testimonio de quienes organizaron aquel precedente en el pasado. La pauta incluye platos típicamente españoles, evita lujos y comidas copiosas y elimina cualquier alimento con huesos o espinas para reducir riesgos. Según Francisco Moreno, gerente del grupo Lezama y responsable de preparar la comida en la visita de Benedicto XVI, unas 20 personas trabajan en el dispositivo extraordinario cuando llega el séquito papal.
La Nunciatura volverá a ser el lugar donde el pontífice duerma y haga la mayor parte de sus comidas, como ya ocurrió con Benedicto XVI, antes con Juan Pablo II y ahora con León XIV. El objetivo es mantener todo “pensado y controlado” para que no surja ningún problema, ni de carácter personal ni de seguridad. El menú del papa León XIVMoreno describió aquella cocina papal como “una comida sencilla, sin recargos pero muy fina”.
Los detalles
Según su relato, desde el Vaticano se envían las especificaciones que tienen en cuenta los gustos de cada pontífice y también sus cuestiones de salud. Además de las monjas que preparan la comida diaria en la Nunciatura, se contrata a un equipo externo para los días en los que llega el entorno del Papa. Una fórmula que se repetirá en esta ocasión para León XIV.
La experiencia de Benedicto XVI sirve como referencia directa para anticipar el menú en Madrid. En aquella visita, como relató Moreno allá por 2011, el postre lo acompañaba siempre con un Pedro Ximénez y el pontífice bebía “mucha agua mineral sin gas y zumo”. Guiños a España y PerúEl menú que se sirvió entonces incluía aceitunas, tostas de foie, una tabla de ibéricos, una tabla de quesos, panes Brezel, pan negro, pan de nueces, pan de chapata y cucharitas de corazón de alcachofa con salsa holandesa.
Las directrices eran claras: ni huesos ni espinas, una prevención orientada a evitar cualquier accidente no deseado. Aquella propuesta incorporó además guiños alemanes por la nacionalidad de Benedicto XVI. El mismo criterio se siguió en el viaje de Juan Pablo II, cuando la oferta gastronómica se combinó con platos polacos, por lo que cabe esperar indicaciones similares con León XIV, de origen estadounidense y peruano.
Qué dicen los expertos
Entre la tortilla de patatas y el jamón, se podría colar también algún ceviche o la famosa causa limeña. El protocolo en la visita del papaLas comidas del Papa no se plantean solo como una cuestión alimentaria o de protocolo interno. El pontífice aprovechará esos momentos para mantener encuentros con sectores sociales y también con jóvenes.
El personal de servicio también conservó una imagen muy concreta de aquella visita. Desde la Nunciatura explicaron que, el último día, Benedicto XVI pidió saludar a todo el equipo y fue pasando uno por uno ante cocineros, limpiadoras y camareros, antes de hacerse una fotografía con ellos. Francisco Moreno también recuerda que aquel Papa dejó una escena que rompe con la imagen más rígida del cargo.
Según su relato, el postre era la parte favorita de Benedicto XVI, que era muy goloso y, después del postre y de unas trufas, “Su Santidad cogió otra antes de marcharse y se la fue comiendo por el camino”.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




