
Qué queda del sanchismo
Ciudad AbiertaQué queda del sanchismo"Auto a auto, escándalo tras escándalo, todas las máscaras han sido arrancadas. No solo del presente; también del pasado" Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar...
Surgen avances clave en el escenario mundial. Ciudad AbiertaQué queda del sanchismo"Auto a auto, escándalo tras escándalo, todas las máscaras han sido arrancadas. No solo del presente; también del pasado" Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarEl presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFEDavid Jiménez TorresSEGUIR AUTORActualizado Lunes, 25 mayo 2026 - 23:58 Audio generado con IASumario Plus Ultra La Udef apunta al domicilio particular de Zapatero como lugar para canalizar las instrucciones de "mayor sensibilidad" de la trama corrupta Investigación El contrato del 1% de comisión para el testaferro de Zapatero a cambio del rescate de Plus Ultra Registros Zapatero guardaba decenas de collares, pendientes y relojes en una caja fuerte oculta en su despacho Sánchez siempre ha pretendido que su proyecto no era una aventura personalista.
Desde que accedió a la secretaría general del partido, el líder del PSOE fue probando distintos perfiles -distintas máscaras, si se quiere- que trascendieran aquello de lo que lo acusaban sus críticos. Según el momento ha adoptado discursos socioliberales, europeístas y regeneracionistas, así como otros más típicos del populismo de izquierdas, reforzados con un antitrumpismo progresista y con las versiones dominantes en nuestro tiempo del feminismo y el ecologismo. Los escándalos de los últimos años han ido desdibujando estos perfiles.
Los detalles
Auto a auto, escándalo tras escándalo, todas las máscaras han sido arrancadas. No solo del presente; también del pasado. Los casos de Ábalos, Cerdán y Leire, así como los que salpican a su entorno familiar, destruyeron la pretensión de que el sanchismo hubiese sido alguna vez un proyecto regeneracionista, un impulso de limpieza institucional.
La amnistía, por su parte, arrasó la idea de que el sanchismo hubiese tenido un plan sincero para reconducir la crisis catalana, y no solo una estrategia de cesiones cuyo primer y último objetivo era permitir al PSOE mantenerse en el poder. Ahora, la imputación de Zapatero está dinamitando la imagen del sanchismo como una cruzada moral progresista, un anhelo de justicia e igualdad universales cuyo silencio ante los crímenes del chavismo y afinidad con los intereses de la dictadura china eran pura casualidad. Por el camino han quedado también -ya porque se marchasen, porque cayeran en desgracia o porque se achicharraran en defensa del jefe- todas aquellas figuras que en algún momento sirvieron para reforzar los distintos perfiles del sanchismo.
Calviño y Ribera están en Europa, Marlaska y Robles pulverizaron el prestigio que alguna vez tuvieron, Redondo e Iglesias demuestran con cada nueva intervención o entrevista que lo asombroso no es que salieran del Gobierno de España, sino que alguna vez entraran en él... y esto sin contar a los escuderos que están en la cárcel, o en libertad provisional, o citados para declarar ante un juez.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





