
Quienes no dimiten, quienes no les cesan
El primer cruceQuienes no dimiten, quienes no les cesan"Nos hemos acostumbrado a que a la anomalía de no dimitir tras una imputación se sume que el Gobierno ratifique su confianza en los imputados" Compartir Facebook X...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El primer cruceQuienes no dimiten, quienes no les cesan"Nos hemos acostumbrado a que a la anomalía de no dimitir tras una imputación se sume que el Gobierno ratifique su confianza en los imputados" Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarLa directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. EFEDavid Mejía MadridMadridSEGUIR AUTORActualizado Sábado, 4 julio 2026 - 00:08 Audio generado con IATribunales La "intimidación institucional" y el "efecto desaliento", claves en la imputación de la directora de la Guardia Civil por presiones a la UCO PP Feijóo avisa a Sánchez: "Con Hacienda, Transportes y la Guardia Civil bajo sospecha no se puede gobernar" La parte buena de que en España no dimita nadie es la gran variedad de no dimisiones. Están las del tipo «yo no soldé las vías», frase con la que Óscar Puente rechazó asumir su responsabilidad política tras el accidente de Adamuz.
Dentro de esta categoría estaría Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica, cuya responsabilidad en el apagón que dejó a España 12 horas sin luz es cero, supongo, porque ella no cortó los cables. Lo mismo ocurre con Mazón: él no provocó el desbordamiento del barranco del Poyo, ¿pero en serio había que explicar que tenía que irse? Las recientes no dimisiones de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y el DAO, Manuel Llamas, pertenecen a otra variante de lo no dimisión.
Los detalles
Una que no viene precedida de una tragedia, sino de una imputación. El pionero fue Álvaro García Ortiz, que siguió como fiscal general del Estado, hasta el mismo día en que fue condenado. Y en ambos se cumple una triste condición: el apoyo incondicional del Gobierno tras la imputación.
Y eso, más que la propia no dimisión, es lo alarmante. Volviendo al sentido común: si al presidente de mi comunidad lo imputaran por administración desleal, apropiación indebida o prevaricación, no creo que ningún vecino entendiera que permaneciera en el cargo. Y si sus vocales, el administrador, o Marita la del 4º reafirmaran su confianza en él y apoyaran su continuidad, pensaría que están en el ajo.
Por lo que sea, uno se fía más de la policía y los jueces que de Marita la del 4º. Pero a los más altos niveles nos hemos acostumbrado a que a la anomalía de no dimitir tras una imputación se sume que el Gobierno ratifique su confianza en los imputados. Recordemos que lo investigado consiste, precisamente, en utilizar el poder del Estado para dificultar investigaciones judiciales.
Si los indicios fueran ciertos, estaríamos ante una perversión de una de las funciones esenciales del Estado de Derecho: que la policía judicial pueda investigar sin presiones del poder político. Si tras la imputación el poder político cierra filas con los investigados, lo lógico es inferir su complicidad.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





