Reguetón con traje y corbata: Bad Bunny se regala una fiesta en el Estadi olímpic
Reguetón con traje y corbata: Bad Bunny se regala una fiesta en el Estadi olímpicGira ‘Debí tirar más fotos’El artista puertorriqueño combina salsa y sintetizadores con la colaboración de Bad Gyal en su primera noche en...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Reguetón con traje y corbata: Bad Bunny se regala una fiesta en el Estadi olímpicGira ‘Debí tirar más fotos’El artista puertorriqueño combina salsa y sintetizadores con la colaboración de Bad Gyal en su primera noche en BarcelonaBad Bunny, este viernes en el primero de sus dos conciertos en Barcelona junto a la orquesta de salsa que lo acompañó en la primera parte de la nocheNacho Vera Sergio LozanoBarcelona 22/05/2026 23:13 Actualizado a 22/05/2026 23:34 Bad Bunny ha logrado elevar el género de la música urbana, aquel que mezcla hip-hop, reguetón, ritmos latinos y autotune, en un espectáculo de masas que nadie quiere perderse. Hace diez años nadie daba un duro por esta música, relegada a los márgenes de la sociedad y las noches de excesos, pero que anoche reunió en la tribuna a un elenco de políticos encabezado por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, junto al alcalde Jaume Collboni y nada menos que cuatro consellers de la Generalitat. Pleitesía a la música popular como Pujol paseándose por la Feria de Abril o Tierno Galván gritando “el que no esté colocao , que se coloque”.
¿Pero el reguetón es cultura? Quien se mantuvo en el debate metafísico sobre el huevo y la gallina no pudo disfrutar de una actuación que arrancó como el mítico Tropicana habanero para transformarse en una fiesta casera –literalmente– a golpe de reguetón y trap, y acabar con el perreo marca de la casa del portorriqueño, que plantó en Barcelona su bandera para avisar a toda Europa de que, como cantó Dylan en su día, los tiempos han cambiado. Lee tambiénBad Gyal sorprende en Barcelona en el primer concierto de Bad BunnyAgenciasCon prístino traje blanco y corbata, Bad Bunny se presentó ante su primer auditorio barcelonés –no actuaba desde el 2019, en el Sónar, como él mismo recordó– cual galán en una fiesta de mafiosos de 1959, rodeado por una orquesta de salsa con sus vientos, su conga, claves y contrabajo.
Los detalles
Le precedió un vídeo donde dos jóvenes que hablaban en catalán recitaban la letra de La mudanza, recuerdo de los orígenes humildes del boricua. El puertorriqueño Bad Bunny, durante su primer concierto de este fin de semana en BarcelonaNacho VeraEsta remembranza impregnó toda la primera parte del concierto desde el inicio, aún de día, cuando Benito apareció por sorpresa sobre el escenario para acoger, en completo silencio, la aclamación del público como haría en más de una ocasión. Satisfecho su ego, arrancó con una versión en clave de salsa del reguetón Callaíta que anunció el ritmo caribeño que marcaría el concierto, donde participaron en diferentes momentos la banda Chuwi, teloneros del artista, y Los Pleneros de la Cresta, dos de las formaciones de Puerto Rico que han colaborado en Debí tirar más fotos.
Del disco que se presentó este viernes por la noche salieron Pitorro de coco, melancolía embotellada en la bebida ilegal a base de ron y coco, que sonó a ritmo de plena con un guitarrista de pava en la cabeza tocando el cuatro de Puerto Rico, su instrumento tradicional.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




