
Salud 2026 al 2031: El desafío no es construir más hospitales, sino fortalecer el primer nivel de atención (puerta de entrada del sistema de salud)
A pocos días de una nueva elección presidencial, la salud debería ocupar un lugar prioritario en la agenda del próximo Gobierno. La experiencia internacional, las recomendaciones de la OCDE, la OMS/OPS, Banco Mundial,...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: A pocos días de una nueva elección presidencial, la salud debería ocupar un lugar prioritario en la agenda del próximo Gobierno. La experiencia internacional, las recomendaciones de la OCDE, la OMS/OPS, Banco Mundial, BID y la OIT coinciden en una misma conclusión: el Perú necesita dejar atrás un modelo fragmentado y hospitalocéntrico para avanzar hacia uno centrado en el primer nivel de atención con énfasis en la atención primaria de salud. Desde la economía de la salud existe una imagen que resume el principal problema del sistema peruano.
La Organización Mundial de la Salud señala que aproximadamente el 80% de los problemas de salud de una población deberían resolverse en el primer nivel de atención, el 15% en el segundo nivel y apenas el 5% en hospitales altamente especializados. Sin embargo, la realidad peruana se parece más a un triángulo invertido, con lo cual se afirma literalmente que “El Sistema de Salud Peruano está de cabeza”. Tanto en el sector público (MINSA y Gobiernos Regionales) como en EsSalud, la mayor inversión histórica se ha concentrado en hospitales y establecimientos (o centros asistenciales) de mayor complejidad, mientras que los policlínicos, centros y puestos de salud continúan enfrentando limitaciones de infraestructura, equipamiento, personal y falta de capacidad resolutiva y tecnológica.
Los detalles
Por ello, el reto más urgente para el próximo Gobierno es cerrar el déficit histórico, acumulado y creciente que sucede en la puerta de entrada del sistema, como es el primer nivel de atención. En el caso del MINSA y los Gobiernos Regionales, ello implica modernizar establecimientos, refundar las Redes Integradas de Salud, mejorar la disponibilidad de médicos, enfermeras y medicamentos, y migrar progresivamente hacia mecanismos de financiamiento que premien resultados en salud (producción final) y no únicamente la ejecución presupuestal (producción intermedia). La OCDE ha señalado precisamente la necesidad de mejorar la coordinación, reducir la fragmentación y fortalecer la atención primaria.
Para EsSalud, el desafío es distinto pero complementario. El envejecimiento poblacional y el crecimiento de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, cáncer y enfermedades renales exigen un modelo menos centrado en hospitales y más orientado al seguimiento ambulatorio continuo de los pacientes. Tanto el MINSA como EsSalud tienen el reto de utilizar y potenciar el canal de telesalud para atenciones ambulatorias y la creación y expansión de IPRESS digitales, existen experiencias y asistencia técnica por parte de la CAF (Banco de Desarrollo de AlyC) en centroamérica.
Este enfoque se relaciona directamente con otro problema crítico: el acceso a medicamentos. Aunque cerca del 100% de los peruanos cuenta con algún seguro de salud, miles de familias siguen comprando medicamentos con recursos propios (gasto directo de su bolsillo) debido al desabastecimiento, la corrupción y las demoras en el acceso o las dificultades para conseguir atención oportuna. Diversos estudios muestran que el gasto de bolsillo continúa siendo una barrera importante y afecta especialmente a los hogares de menores ingresos.
Qué dicen los expertos
Existe además una población frecuentemente olvidada y excluida: la Población Económicamente Activa (PEA). Millones de trabajadores en el Perú terminan su jornada laboral cuando los establecimientos (o centros asistenciales) ambulatorios ya han cerrado, por lo que la emergencia se convierte en su única puerta de entrada al sistema de salud. El próximo Gobierno debería impulsar horarios extendidos, centros ambulatorios especializados para pacientes crónicos y una mayor articulación de las IPRESS del primer nivel del MINSA y EsSalud, compartiendo infraestructura y capacidades tecnológicas y recurso humano donde sea posible.
La salud del futuro no dependerá únicamente de construir más hospitales. Dependerá de construir un sistema que prevenga más (educación oportuna) y cambie el paradigma de atender sólo a usuarios enfermos (pacientes), sino que también atienda a usuarios sanos para que continúen en ese estado y detecte antes (diagnóstico oportuno), atienda cerca de las personas (establecimientos y centros asistenciales ambulatorios de pequeño y masificados) y evite que una enfermedad controlable termine convirtiéndose en una hospitalización costosa para las familias y para las IAFAS en general. Ese es, probablemente, el mayor desafío sanitario del Perú hacia el 2030.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





