Salvador Illa, el nuevo Don Quijote
Josep Martí BlanchSalvador Illa, el nuevo Don QuijoteMar de fondo 16/07/2026 06:00 Evitemos los sudores asociados a las malas noticias. Bastante tenemos con el verano egipcio que nos toca sufrir. Refresquémonos con un...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Josep Martí BlanchSalvador Illa, el nuevo Don QuijoteMar de fondo 16/07/2026 06:00 Evitemos los sudores asociados a las malas noticias. Bastante tenemos con el verano egipcio que nos toca sufrir. Refresquémonos con un artículo de mesurada complacencia con el Govern.
Ojo, ¡no confundir con entusiasmo! La experiencia prescribe tomarse siempre la pastilla del escepticismo ante el anuncio de un gobernante, da igual que sea tirio o troyano. Salvador Illa y su primer escudero, el conseller Albert Dalmau, profetizaron el lunes una verdadera revolución en forma de anteproyecto de ley.
Los detalles
Vean, si no: reducir a un mes el tiempo necesario para la tramitación de algunas licencias de obras, de seis a ocho meses la validación de planes urbanísticos y acelerar también los proyectos industriales. Ahorrémonos los detalles. Basta con añadir que para hacerlo posible ha de modificarse una larga lista de leyes ya existentes y los respectivos reglamentos que las desarrollan.
Acierta el president en el diagnóstico y también en el remedio. No hay política de vivienda, industrial ni de ningún tipo, que pueda salir ilesa de la perfectísima telaraña administrativa en la que se ha convertido cualquier tentativa de poner en pie o rehabilitar un edificio. Ya no digamos liberar suelo o reajustar su uso para otro fin.
Una invitación al desistimiento en el peor de los casos. En el mejor, retrasos indefinidos e injustificables que encarecen económicamente cualquier iniciativa, tanto a los promotores como a los ciudadanos. No es un problema catalán.
Qué dicen los expertos
Estas habas las cuecen en todas partes. España y Europa también viven en una especie de arresto administrativo. No en vano uno de los pilares de la nueva política que impulsa la Comisión Europea es la desregulación.
Ha sido necesario que el continente muestre claros signos de asfixia para que la política se haya decidido a aflojarle la soga del cuello. Veremos si es cierto que nunca es tarde si la dicha es buena. El president Salvador IllaChema Moya / EFEVolvamos a Illa y Dalmau.
Deslizó el lunes el president, en la presentación de su proyecto de agilización, un discurso positivamente quijotesco: “…es mi oficio y ejercicio andar por el mundo enderezando entuertos y desfaciendo agravios”. Solo que no son molinos de viento a lo que se enfrenta, sino gigantes de verdad que han crecido y se han hecho fuertes al amparo del celo enfermizo de la propia Administración y la sobrerregulación servida por la política. Décadas de añadir normas a las normas, reglamentos a los reglamentos, visados a los visados, informes a los informes y trabas a las trabas.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





