
Salvadoreña encontrada dentro un barril tras 30 años de su desaparición, el crimen que estremeció a EE.UU. en los noventa
Reyna Angélica Marroquín, una joven salvadoreña de 27 años, se convirtió en el centro de uno de los misterios criminales más impactantes de Estados Unidos cuando, en 1999, las autoridades encontraron su cuerpo...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Reyna Angélica Marroquín, una joven salvadoreña de 27 años, se convirtió en el centro de uno de los misterios criminales más impactantes de Estados Unidos cuando, en 1999, las autoridades encontraron su cuerpo momificado dentro de un barril oculto en el sótano de una casa en Jericho, Nueva York, tres décadas después de su asesinato en 1969. La historia revela una trama de secretos, engaños y un crimen que permaneció oculto durante años, sorprendiendo tanto a la policía como a la opinión pública estadounidense. Según informa el sitio Medium, el caso salió a la luz cuando los propietarios de una vivienda, situada en un barrio residencial de Nueva York, descubrieron un barril de 208 litros (55 galones) que había permanecido sellado.
Dentro del recipiente, la policía halló los restos momificados de una mujer joven, junto con un feto y varios objetos personales, entre ellos una libreta de direcciones y una dentadura postiza poco común. De acuerdo con el análisis forense, citado por Medium, la causa de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico provocado por un objeto contundente. Un barril, una fábrica y los lazos que guiaron la investigaciónLa investigación se enfocó rápidamente en la procedencia del barril.
Los detalles
El recipiente, utilizado originalmente para transportar tinte en 1965, presentaba marcas que lo vinculaban con Melrose Plastics, una fábrica de flores artificiales con sede en Manhattan. Este vínculo resultó crucial para los detectives, quienes también lograron identificar a la víctima como Reyna gracias a un número de Seguro Social encontrado en la libreta. La salvadoreña había emigrado de El Salvador y trabajaba tanto como niñera como en la fábrica, donde conoció a Howard B.
Elkins, el propietario de Melrose Plastics. Según Medium, ella y Elkins mantuvieron una relación extramatrimonial. Este dato se volvió aún más relevante cuando los análisis de ADN confirmaron que Elkins era el padre del feto hallado junto a los restos de la joven.
El empresario, que había vendido la fábrica y se había mudado a Boca Ratón, Florida, en 1972, fue localizado e interrogado por la policía, aunque se mostró poco colaborativo. El 10 de septiembre de 1999, tras ser informado de que las pruebas genéticas lo vinculaban directamente con el caso, Elkins se quitó la vida de un disparo autoinfligido. Las hipótesis policiales y el impacto social del casoDe acuerdo con la reconstrucción de los hechos, la policía sospecha que Elkins asesinó a Reyna en su apartamento o la llevó a la fábrica antes de trasladar el cuerpo a la casa.
Qué dicen los expertos
El plan inicial habría sido deshacerse del barril en el mar, pero el peso del recipiente impidió que pudiera moverlo, por lo que decidió esconderlo en el sótano de la vivienda. La policía nunca logró interrogarlo en profundidad sobre los detalles del crimen, ya que Elkins se suicidó poco después del hallazgo. Uno de los aspectos más llamativos del caso fue el testimonio de la madre de Marroquín en El Salvador.
Según relató a las autoridades, poco antes de conocerse la verdad, había soñado que su hija estaba atrapada en un barril, una premonición que estremeció incluso a los investigadores. Este detalle sumó un elemento casi sobrenatural a una historia ya de por sí sobrecogedora. Según el citado medio, la historia ha sido llevada a la televisión en programas como The New Detectives, Murder Book, NYPD Blue, Forensic Files y Grave Secrets, todos ellos citados por Medium, lo que ha mantenido vivo el interés público y el debate sobre la justicia y la memoria de las víctimas.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





