
Se enamoró de un guía de safaris en Kenia, soñó con una vida juntos y una visita sorpresa lo cambió todo
“Soy adicta a la sección, pero veo mayormente historias de amor normales. Infidelidades, reencuentros con viejos conocidos o por redes y demás. En lo personal, siempre me gustaron los amores exóticos. Lo distinto. Me...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. “Soy adicta a la sección, pero veo mayormente historias de amor normales. Infidelidades, reencuentros con viejos conocidos o por redes y demás. En lo personal, siempre me gustaron los amores exóticos.
Me fascina descubrir culturas y otras formas de vida. Trabajé como agente turística muchos años y mi profesión me vino como anillo al dedo para poder experimentar un par de relaciones fuertes, pero que salen de lo convencional. Les voy a contar una de ellas que ocurrió cuando era más joven, unos quince años atrás, cuando yo tenía cuarenta y pocos”, revela Brenda al tiempo que pide no dar a conocer su nombre real, ni dónde nació.
Los detalles
Devorar el mundoBrenda se crió en un pueblo del interior y apenas pudo, se rajó a la gran ciudad. El verbo rajó resulta apropiado porque es exactamente cómo lo hizo. En contra de lo que querían sus padres, de un día para otro se fugó a la gran ciudad con una buena excusa: “Dije que iba a estudiar turismo y no expliqué demasiado.
Me junté con un par de amigas y escapamos de la chatura del pueblo sin mirar atrás. No estaba dispuesta a quedarme en esas calles tranquilas, a salir con el vecino cuyos padres eran conocidos de los míos y viendo envejecer a mis conocidos cruzando siempre las mismas calles. Tenía hambre de mundo”, dispara al comenzar.
Sus padres la ayudaron en lo económico, pero Brenda enseguida consiguió trabajo y compatibilizó sus estudios con su vida laboral: “En esa época me sentí mejor que nunca. Libre y dispuesta a conquistar el planeta si hacía falta”. En la Ciudad de Buenos Aires tuvo novios y más novios.
Qué dicen los expertos
No demasiado formales ni pensando en el amor eterno. “La pasaba bien y vivía. Me ocupaba de eso y de sustentarme.
Cada tanto volvía al pueblo para certificar que esa vida no era la mía porque yo quería otra cosa y vibrar en sintonía con el mundo y con la adrenalina”. Las cosas en lo laboral resultaron muy bien. Pudo mantenerse y ahorrar.
Unos años después sacó un crédito y con ayuda de su familia más unos ahorros se compró su primer departamento. “Me la pasaba viajando por mi trabajo como agente de turismo y lo disfrutaba un montón. Me empezaron a gustar hombres de otros países y de las más diversas condiciones.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





