
Secuestros, estímulo para los soldados y prohibición del aborto: el plan nazi para crear una “fábrica de niños arios”
Gisela Heidenreich tenía cuatro años cuando escuchó a su tío referirse a ella como “una bastarda de las SS”. Ese fue el primer derrumbe. El segundo llegó en la adolescencia, cuando descubrió por pura casualidad que su...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Gisela Heidenreich tenía cuatro años cuando escuchó a su tío referirse a ella como “una bastarda de las SS”. Ese fue el primer derrumbe. El segundo llegó en la adolescencia, cuando descubrió por pura casualidad que su padre (un oficial de las SS al que le habían dicho que había muerto) estaba vivo.
Décadas después, Anni-Frid Lyngstad, conocida en el mundo entero como Frida, la voz más grave de ABBA, descubriría que ella también era parte de esa historia. Ambas nacieron del mismo programa. Ambas crecieron sobre una mentira.
Los detalles
Y ambas tardaron décadas en saber su nombre. Se trataba de un plan nazi llamado Lebensborn. El programa nazi que quiso fabricar una razaFuente de vida, eso significa Lebensborn en alemán.
El nombre elegido por Heinrich Himmler en diciembre de 1935 para bautizar su proyecto de ingeniería racial era casi poético. La realidad era otra. El plan era estimular el crecimiento de la población aria “racialmente valiosa” en una Alemania que, tras la Primera Guerra Mundial, había perdido dos millones de soldados en edad de procrear.
A eso se sumaba una tasa de abortos que, según reportó Der Spiegel, alcanzaba las 800. 000 interrupciones anuales. Para el régimen, cada aborto de una mujer aria era una pérdida inaceptable.
Qué dicen los expertos
La solución de Himmler fue doble. Por un lado, presionar a los hombres de las SS para que tuvieran al menos cuatro hijos y ofrecer a las mujeres embarazadas un sistema de maternidades discretas donde pudieran dar a luz lejos del escrutinio social. Cómo funcionaban las “fábricas de niños”El primer hogar Lebensborn, bautizado Heim Hochland, abrió sus puertas en 1936 en Steinhöring, a poco más de 40 kilómetros de Múnich.
Era una mansión privada reconvertida en clínica. Las instalaciones estaban diseñadas para ser confortables. Ofrecían atención prenatal, partos asistidos y discreción absoluta.
Los primeros muebles fueron arrebatados a judíos enviados al campo de concentración de Dachau. Para ingresar al programa, las mujeres debían superar un filtro racial estricto. Los médicos de la SS revisaban su historial médico, su genealogía familiar y sus rasgos físicos.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




