
Sergio Ramírez: “El régimen de Daniel Ortega va a durar poco, pero yo no sé si volveré a Nicaragua”
Sin embargo, le queda bien el escritor Sergio Ramírez a esta sala elegante que es el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Sin embargo, aunque está lejos de su tierra, aunque es un exiliado nicaragüense, aunque su casa fue...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Sin embargo, le queda bien el escritor Sergio Ramírez a esta sala elegante que es el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Sin embargo, aunque está lejos de su tierra, aunque es un exiliado nicaragüense, aunque su casa fue confiscada, aunque ni sus hijos ni sus nietos pueden vivir en su país, aunque carga con todo eso, Ramírez camina altísimo, tranquilo, digno, entre las sillas caoba. Aunque, hay que decirlo, un aire espeso le pesa en los hombros y eso se ve.
¿Cómo podría ser de otra manera? Ramírez llega de la mano de Tulita, la mujer con la que se casó hace más de 60 años. En esa vida juntos pasaron cosas como que el escritor se uniera al movimiento sandinista, que llegó al gobierno, tras una revolución, en 1979.
Los detalles
Entre 1985 y 1990, él fue el vicepresidente de Daniel Ortega en Nicaragua. Después perdieron las elecciones, después -años después- Ramírez se alejó del sandinismo: lo contó todo en su libro Adiós muchachos. Para cuando Ortega retomó el poder, en 2007, ya era un opositor, considerado un enemigo.
En 2017 ganó el Premio Cervantes, el Nobel de las letras en español. En 2021 lo acusaron de incitación al odio y lavado de dinero: estaba por salir del país para una gira literaria, así que salió y, en España, el corazón -el de carne- se resintió. Y ahí andaba cuando, en 2023, lo declararon “traidor a la patria”.
Se quedó en España pero, algunas tardes, el consagrado, el Premio Alfaguara, el Premio Cervantes, espía su pueblo en los videos caseros que la gente sube a Tik Tok o a YouTube cuando hay una fiesta. Todo eso cargan los hombros de Sergio Ramírez cuando llega la confitería del Circulo de Bellas Artes de Madrid. Donde, un poco, la excusa es que hace un mes fue elegido para entrar a la Real Academia Española, en el sillón que antes ocupaba Mario Vargas Llosa.
Qué dicen los expertos
Por eso, hablaremos del idioma, pero también de cómo se vive en otra variante del idioma en que uno hizo su obra y, un poco de qué pasa y qué pasará en Nicaragua. “Es una dictadura familiar muy tradicional”, dice. Pero también que, con las políticas de Donald Trump, ese gobierno correrá la suerte del de Maduro.
-Ahora que va a estar en la Real Academia, ¿piensa que va a influir más en la lengua que como escritor? -Influir en la lengua desde la academia me parece que es bastante pretencioso, ¿no? -Bueno, “limpia, fija y da esplendor” es el lema histórico...
-Yo creo que es una oportunidad de divertirse con las palabras. Que la Academia no es más que un laboratorio de, de palabras. No es un tribunal sino que un observatorio en el que se ve cómo se comportan las palabras, cuáles palabras nuevas surgen, cuáles pasan de moda.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




