Silicon Valley derrota a su bestia negra en Nueva York
Silicon Valley derrota a su bestia negra en Nueva YorkEl futuro político de EE.UU.Alex Bores, defensor de la regulación de la IA, cae en las primarias demócratas tras una campaña marcada por la implicación de los...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Silicon Valley derrota a su bestia negra en Nueva YorkEl futuro político de EE. Alex Bores, defensor de la regulación de la IA, cae en las primarias demócratas tras una campaña marcada por la implicación de los gigantes tecnológicosAlex Bores, rodeado de simpatizantes la noche del lunes tras conocer los resultados de las primarias demócratas de Nueva YorkLAURA BRETT / Daniel R. CarunchoBarcelona 25/06/2026 06:00 Las primarias demócratas de Nueva York han evidenciado que Zohran Mamdani vive su momento más dulce.
Y otra cosa quizás más trascendental para el futuro de Estados Unidos: que los gigantes de Silicon Valley están muy dispuestos a influir en la política para hacer valer sus intereses. Las empresas tecnológicas han invertido una cantidad ingente de dinero en estas elecciones, y casi todo el gasto ha ido dirigido hacia un único candidato: Alex Bores, quien aspiraba a representar al distrito 12 de la Gran Manzana en el Congreso y que finalmente ha perdido por un estrecho margen frente a Micah Lasher. De 35 años, Bores había centrado su campaña en la necesidad de regular la inteligencia artificial, un ámbito que conoce de primera mano, ya que durante una temporada trabajó para Palantir, la empresa de software de vigilancia y análisis de datos cofundada por el magnate ultra Peter Thiel.
Los detalles
Lee tambiénFrancesca Bria: “Los tecnooligarcas son una amenaza para la democracia”Miquel MolinaPalantir, el primer ganador de la guerra de IránDaniel R. CarunchoLa idea de Bores era promover en el Congreso una legislación similar a la que él mismo impulsó el año pasado en la Asamblea Estatal de Nueva York: la denominada ley Raise, que obliga a los desarrolladores de sistemas de IA a publicar sus protocolos de seguridad e informar sobre cualquier incidente. Asimismo, el candidato proponía la creación de un “dividendo de la IA”, para compensar con dinero de Silicon Valley a todos aquellos estadounidenses que se queden sin trabajo por culpa de la automatización.
“Que las grandes tecnológicas rindan cuentas”, se decía en uno de sus anuncios electorales. Con este perfil, Bores se granjeó la hostilidad inmediata de las compañías que se oponen a las restricciones gubernamentales, que tiraron de chequera para financiar una campaña en su contra. Lo hicieron a través de una organización llamada Leading the Future, que cuenta con el respaldo económico del presidente de OpenAI, Greg Brockman, de uno de los cofundadores de Palantir, Jack Lonsdale, y de varios inversores tecnológicos cercanos a Donald Trump, como Marc Andreessen y Ben Horowitz.
En total, esta entidad gastó unos 8 millones de dólares en publicidad negativa del candidato –publicidad que, cómo no, sacó jugo de los antiguos vínculos laborales de Bores con Palantir; “experto en hipocresía”, se le recriminaba en un espot–. Pero esta campaña de derribo suscitó una contrarréplica por parte del ala de la industria más favorable a la regulación.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





