
Smiljan Radic, el arquitecto poeta: "Una casa debe ser un refugio en el que se pueda producir una vida única"
CulturaSmiljan Radic, el arquitecto poeta: "Una casa debe ser un refugio en el que se pueda producir una vida única"El último ganador del premio Pritzker es el extremo opuesto del arquitecto estrella: en su pequeño...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: CulturaSmiljan Radic, el arquitecto poeta: "Una casa debe ser un refugio en el que se pueda producir una vida única"El último ganador del premio Pritzker es el extremo opuesto del arquitecto estrella: en su pequeño estudio solo trabajan cinco personas y su casa no aparece en Google Maps Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarVanessa GraellTexto BarcelonaGorka Loinaz / Araba PressFotografía Texto BarcelonaFotografíaActualizado Sábado, 4 julio 2026 - 00:14Arquitectura La vuelta al mundo de la arquitectura española Cultura Sobre 'Poeta chileno' 'Creemos ser país / y la verdad es que somos apenas paisaje' escribió Nicanor Parra en Chile, uno de los poemas que inauguraba Obra gruesa (1969), el primer tomo que compilaba su poesía. Con una estrategia picassiana, la de tomar cosas de aquí y de allí para mezclarlas y crear algo nuevo y personalísimo, el arquitecto Smiljan Radic (Santiago de Chile, 1965) cogió prestado el título de Obra gruesa para su propia antología, la magna monografía de su "Arquitectura ilustrada". Lejos de ser una galería de sus edificios, en ella confluyen los versos de Parra y Pessoa, cuentos de Borges y Wilde, dibujos de Le Corbusier y las acuarelas de Radic (también pinta), referencias a Joseph Beuys y Eduardo Chillida.
Todo eso ilustra a Radic, el último ganador del Premio Pritzker -el Nobel de la arquitectura- y una de las estrellas del Congreso Mundial de Arquitectura que se ha celebrado esta semana en Barcelona. Pero Radic es un Pritzker un tanto atípico. Tiene algo de poeta bohemio o de filósofo socrático, incluso de arqueólogo.
Los detalles
Aparece en el congreso en el que se dan cita unos 10. 000 arquitectos con sus sandalias de cuero, pantalones holgados y sus gafas redondas colgando de una cómoda camisa ancha. Impresiona su altura olímpica (tiene raíces eslavas: padre croata y madre británica) y, a los 61 años, sigue llevando el pelo largo.
"El Pritzker supone un reconocimiento que se agradece con una cierta extrañeza también. Ya se ha dicho que es como una especie de tsunami que llega y después se va... Estoy esperando a que todo se quede tranquilo", sonríe.
Una tranquilidad más que necesaria, porque su casa en Santiago de Chile es su estudio (por eso no aparece en Google Maps). O su estudio es su casa, que demolió hace unos años para proyectar el Edificio Pequeño Burgués, así tituló el proyecto, una especie de manifiesto no ya de arquitectura sino de vida. Diseñó una estructura de hormigón rígida, algo severa, pero desplegó en la azotea un jardín con higueras, nísperos, uva pastilla y hierbas aromáticas.
En las cuatro plantas de ese edificio-bloque distribuyó su vivienda, su oficina y los archivos de la Fundación Arquitectura Frágil, que fundó en 2017 para promover la investigación de la arquitectura más experimental o, directamente, imposible: aquella que desdibuja los límites.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





