
Sánchez, Ábalos y el final de la inventada
Diario de un juicio (epílogo)Sánchez, Ábalos y el final de la inventadaEl que se ha llevado los billetes, los chalés y a las amantes no era el concejal de tu pueblo: era el ministro de las constructoras y, al mismo...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Diario de un juicio (epílogo)Sánchez, Ábalos y el final de la inventadaEl que se ha llevado los billetes, los chalés y a las amantes no era el concejal de tu pueblo: era el ministro de las constructoras y, al mismo tiempo, el mandamás orgánico del partido en el Gobierno Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 76 comentariosJosé Luis Ábalos, durante el juicio en el Tribunal Supremo. Leyre Iglesias MadridMadridSEGUIR AUTORAActualizado Martes, 23 junio 2026 - 03:14 Audio generado con IATribunales El Supremo condena a 24 años de prisión a Ábalos y a 19 a Koldo García y premia la colaboración de Aldama con la Justicia 'Caso mascarillas' El Supremo libra de la cárcel a Aldama: "El Estado de Derecho debe premiar a quienes acreditan delitos graves para el sistema democrático" La contundente sentencia contra José Luis Ábalos tiene aire de fin de época. Y como todo final, nos lleva directos al principio.
Fue aquel momento estelar en que el animoso diputado socialista defendió la moción de censura contra Rajoy en nombre de Pedro Sánchez y de la regeneración democrática. Hoy, cuando el Tribunal Supremo le ha impuesto 24 años de cárcel, hay que regresar a aquella intervención suya de 2018 en el Congreso. «Los españoles no podemos tolerar la corrupción ni la indecencia como si fuera algo normal, no podemos normalizar la corrupción en nuestras vidas ni en las instituciones.
Los detalles
La corrupción puede ser algo inevitable -nunca se podrá evitar-, pero no puede ser justificable. Y, en ese sentido, la decencia debe ser algo esencial, no accesorio». Nótese el inciso, ya que estamos.
El segundo acto de este episodio nacional discurrió aquella noche de noviembre de 2024 en la que, a su salida de Soto del Real y tras confesar sus delitos e incriminar a medio PSOE, el comisionista Víctor de Aldama se comprometió a demostrar que en el Gobierno y en el partido la corrupción ha sido generalizada: «Que no se preocupe Pedro Sánchez, que va a tener pruebas». Hoy sabemos que fue un giro de guion determinante. En ese momento lo que vimos fue la rápida respuesta del presidente: «A ver, o sea, ¡menuda inventada!
Tendrá que ser el señor Aldama quien pruebe esas insinuaciones y acusaciones. Todo lo que ha dicho este señor es categóricamente falso». Con estas 224 páginas de plomo ha empezado a escribirse el tercer acto.
Qué dicen los expertos
Por unanimidad -qué importante es esto-, los siete magistrados de la Sala de lo Penal -de las ramas conservadora y progresista- dan absoluta credibilidad a Aldama en casi todo lo que declaró, y le premian hasta el punto de ahorrarle la cárcel. Su sentencia dicta prisión para Ábalos y Koldo; en lo concerniente a Sánchez, lo que dicta es el final de la «inventada». El Gobierno y su ecosistema están poniendo el grito en el cielo porque el «nexo corruptor» no pisará una prisión.
Ocurre lo mismo con la esposa del presidente: si hablamos del pasaporte, hablamos del juez Peinado y no de Begoña Gómez y su trama de influencias.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





