
Soluciones tecnológicas a nuestras crisis económicas
La historia económica argentina es un libro abierto, atravesado por generaciones de desencantos, algunos aciertos y eventualidades. Pero las nuevas tecnologías podrían destrabar la causa de las crisis. Así, conceptos...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: La historia económica argentina es un libro abierto, atravesado por generaciones de desencantos, algunos aciertos y eventualidades. Pero las nuevas tecnologías podrían destrabar la causa de las crisis. Así, conceptos como liquid staking, autocustodia, fixed supply, open source y permission-less, garantizados mediante el cómputo de la tecnología, que en su taxonomía se denominaba como blockchain, presentan soluciones alternativas.
Pero hace 50 años estos conceptos no existían. En 1975 mi abuelo cerró su fábrica de autos en La Plata, donde se fabricaba el primer Dune Buggy Argentino “Puelche”, por culpa del Rodrigazo, donde salían más caras las partes del auto y su ensamble que el producto final. Sin embargo, la problemática económica no finaliza allí.
Los detalles
La hiperinflación de 1989 es un recuerdo que reside en la memoria de muchos argentinos, tanto familiares cercanos como el mismo presidente de la nación, cuentan abiertamente en sus recuerdos de juventud cómo se remarcaban los precios constantemente, incluso mientras esperaban la fila del supermercado. Luego vino el año 1990, cuando se dio a conocer el famoso “Plan Bonex”, donde se canjearon compulsivamente los depósitos a plazo fijo en pesos (australes) por bonos en dólares (los “Bonex 89”) a 10 años. Buscaba frenar la hiperinflación absorbiendo dinero de la economía, pero afectó duramente los ahorros de la gente.
Fue una confiscación de hecho del ahorro privado donde muchas veces los bonos eran vendidos a precios de remate por necesidad de liquidez. Once años pasaron, para que luego mi padre, con un reciente bebé en brazos, encontrara la imposibilidad de acceder a sus ahorros, en un pasado diciembre de 2001. Y luego me tocó a mí, un joven argentino insertado en el mercado laboral, que no podía acceder al mercado de divisas extranjeras ni a transacciones internacionales bajo el gobierno de Alberto Fernández.
Tres generaciones, cinco crisis y una eventual soluciónAl principio parecía no existir una forma eficiente que, bajo las disposiciones del contrato social argentino, pueda cumplirse la voluntad de parte. Hasta que, por recomendación de un amigo, hoy ingeniero, me invitó a leer unos papers extremadamente interesantes sobre IO Research, sobre una blockchain llamada Cardano, que, a través de su infraestructura tecnológica, garantizaba pragmáticamente por protocolo un conjunto de conceptos teóricos llevados por primera vez a la práctica. Por ejemplo, una red permission-less.
Qué dicen los expertos
Se trata de aquella en la que cualquier persona puede participar, enviar y recibir valor sin solicitar autorización a un intermediario ni cumplir requisitos de admisión. No existe una autoridad facultada para excluir. Quienes intentaban acceder al mercado de divisas y a transacciones internacionales, por ejemplo, bajo el gobierno de Alberto Fernández, se encontraron con una compuerta cerrada.
El cepo cambiario es, en esencia, un sistema basado en permisos: para operar hace falta una autorización que el Estado puede negar discrecionalmente. Una infraestructura permission-less elimina esa compuerta de raíz. El acceso deja de depender de la voluntad de un tercero y pasa a ser propiedad del propio protocolo.
Donde antes había una ventanilla que podía decirte “no”, ahora hay una red que no tiene la capacidad técnica de impedir. La autocustodia significa que el usuario controla las claves privadas que dan acceso a sus fondos. Nadie los guarda en su nombre; no hay un banco ni un custodio que los tenga bajo su titularidad.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





