
Taberna Maitia, gran cocina vasca de barrio por 50 euros
Crónicas de PaganiniTaberna Maitia, gran cocina vasca de barrio por 50 eurosEs agradable ir a este restaurante alejado de las pretensiones y la clientela de los clubes privados... Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Crónicas de PaganiniTaberna Maitia, gran cocina vasca de barrio por 50 eurosEs agradable ir a este restaurante alejado de las pretensiones y la clientela de los clubes privados... Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarEmilia landaluceSEGUIR AUTORAActualizado Viernes, 5 junio 2026 - 00:22Fui a Taberna Maitia (Trueba y Fernández, 10) a celebrar uno de mis cumpleaños porque las otras propuestas que tenía en mente (ya las reseñaré más adelante) estaban en el barrio de Salamanca y era final de mes. La inflación no solo me afecta a la barriga...
Además, tampoco nos queríamos gastar más de 55 euros, lo que ya resulta imposible en los locales sitos en las partes nobles de nuestra ciudad. Maitia es un lugar pequeño y agradable, de vecinos, esos a los que nuestros gobiernos ningunean. (¿Qué quieren que les diga?
Los detalles
La legión de maleducados de la discoteca Vandido mantiene en vela a la banlieue pijotona de martes a domingo y, si ya dormía poco... Me había hablado de Maitia Ana, una abogada recién llegada de Londres con su marido, que no deja de sorprenderse por el cambio que ha dado en siete años la ciudad que dejó: los clubes privados, la uniformidad vulgar de casi todos los restaurantes y hoteles, los precios de la vivienda, los de salir... Y eso que ella es de muchos posibles.
En Maitia se come muy bien. Ofrece una carta sencilla, alejada de quienes buscan sofisticaciones y platos para hacer fotos. Lo llaman alta cocina de barrio, pero más bien es cocina vasca bien resuelta y que sienta de maravilla.
Y, encima, con una botella y media de vino (éramos tres) cumplimos el presupuesto que nos habíamos marcado. Tomamos puerros braseados con huevo a baja temperatura, que estaban estupendos. Y luego, más fresquito, el tartar de aguacate, tomate rosa y berberechos, una combinación que me gusta mucho.
Qué dicen los expertos
De segundo me encapriché de la longaniza con verduras asadas, un plato sencillo y apetecible. También estaba muy bueno el vitello tonnato: la carne, cortada tan fina que parecía papel cebolla. Y, para acabar, un pollo frito.
No fantaseen con algo sureño o rebozado: aceite caliente y pollo con patatas fritas. Nada del otro mundo, pero de este mundo. Pedimos otra ración de postre.
Me quedé con ganas de probar la brandada de bacalao y las pencas de acelga rellenas, que, según la dueña, muy simpática, están buenísimas. No creo que vea a Arcadi por Maitia, aunque seguro que apreciaría ciertas sencilleces que, con tanta floritura comilona, son cada vez más extraordinarias. Quizá lo convenza para ir con Yaiza después del podcast.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





