
“Tenía tanto dolor que quería golpearme la cabeza contra la pared”: una joven de 15 años supera un cáncer cerebral y recuerda su historia en un libro
Louna tiene 15 años, vive en La Suze-sur-Sarthe, Francia, un pueblo de menos de 4.000 habitantes en el que, más allá de sus casas de tejados de pizarra y su río, no hay nada especialmente destacable. Tampoco la vida de...
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Louna tiene 15 años, vive en La Suze-sur-Sarthe, Francia, un pueblo de menos de 4. 000 habitantes en el que, más allá de sus casas de tejados de pizarra y su río, no hay nada especialmente destacable. Tampoco la vida de Louna tenía nada reseñable, hasta que hace poco más de dos años fue diagnosticada con un cáncer cerebral.
Ahora, cuando el tumor se encuentra en remisión, ha publicado un libro en el que cuenta su historia. “Tenía tanto dolor que quería golpearme la cabeza contra la pared”, cuenta en el medio francés Actu FR. Todo empezó cuando tenía 13 años.
Los detalles
Los síntomas —fuertes dolores de cabeza, vómitos persistentes, pérdida de equilibrio y una notoria pérdida de peso— alertaron tanto a la adolescente como a su entorno. “Me decía que era una enfermedad como cualquier otra”, recuerda. Y eso le dijeron los médicos al principio, hasta que, ante la insistencia de su madre, le realizaron más pruebas, que revelaron la peor noticia: un médulloblastoma, un tumor en el cerebelo.
“Luego entendí que mi vida estaba en peligro”, relata la joven. Comenzó entonces una etapa de tratamientos intensivos y procedimientos invasivos. El camino no fue sencillo.
Louna fue sometida a diversas intervenciones quirúrgicas, sesiones de quimioterapia y largas estancias en el hospital. “Llegué a tomar 12 o 13 medicamentos al día. La adolescente también debió enfrentarse a efectos secundarios severos: hemorragias internas, problemas de plaquetas, pérdida de audición y lesiones en el hígado.
Qué dicen los expertos
Durante la fase más dura del tratamiento, la joven quedó aislada durante semanas debido a la aplasia, una peligrosa caída en los niveles de glóbulos blancos y rojos. Tras una operación, sufrió una parálisis en la parte derecha de su cuerpo. La rehabilitación física se volvió imprescindible para recobrar algo de autonomía.
“Hoy puedo mover mi brazo derecho y puedo caminar. Aunque es difícil”, destaca. Y añade: “Cuando lo pienso hoy, me pregunto cómo fui tan fuerte”, reflexiona.
Volver al colegioActualmente, Louna asiste regularmente a sesiones de fisioterapia, psicomotricidad y terapia del habla en Angers. Además, no ha dejado de lado su educación: “También hago la escuela en el centro de rehabilitación y en septiembre retomaré el colegio a tiempo parcial. Es lo que más deseo”, expresa con entusiasmo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





