Tengo muchas novias
Margarita PuigTengo muchas noviasSi te dicen que te vi 24/05/2026 06:00 Pocas cosas son más barcelonesas que inaugurar la semana intelectosocial más glotona de ¿todos? los tiempos con una explosión de gravedad...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Margarita PuigTengo muchas noviasSi te dicen que te vi 24/05/2026 06:00 Pocas cosas son más barcelonesas que inaugurar la semana intelectosocial más glotona de ¿todos? los tiempos con una explosión de gravedad centroeuropea y de melancolía en toda regla. ¿Una Primera sinfonía para el penúltimo lunes de mayo mientras la ciudad se prepara para Bad Bunny , su casita, sus amigos y todas sus novias, je, sí, que tiene muchas novias, en su esperadísima vuelta al ruedo europeo del viernes?
Porque renovando nuestro voto de desconfianza a la felicidad explícita (que aquí, en Barcelona, esquivamos más que los cruceros con pulsera) y cerrando el ciclo de Ibercamera, el lunes anochecía con el Titán en el Auditori para goce de un Eduardo Mendoza literalmente harto de la lucha que se ha inventado con dragones y caballeros y religiosamente centrado en la intensidad latina de Andrés Orozco-Estrada frente a la orquesta Gürzenich de Colonia. Ernest Urtasun, Jaume Collboni, Albert Dalmau y Alícia Romero perrearon con Bad BunnyAtendiendo (y entendiendo) esas cacofonías, disonancias y fermatas por las que los listos de la época tildaron de mediocre la pieza maestra de Mahler hace 137 años, en la Pau Casals los habituales sacerdotes de la emoción culta –un pelotón de señores, señoras y señoros que seguramente sabrían decirte más del austrohúngaro que de sus parientes más cercanos– se reconocían mucho más tranquilos. Natàlia Garriga y Josep Oliu y Xavier Bru de Sala y Josep Cuní casi lloraban con esa Primera sinfonía que se perdió la delegación de presuntos melómanos igualmente interesados en la composición posromántica enviada a Sant Felip Neri por el estreno, sí, otro, del órgano de Montserrat Torrent .
Los detalles
Aunque el rugido del bicho monumental tan góticamente esperado (¡por seis décadas! ) no convenció por igual a la comunidad de expertísimos, ¡lástima! , valió para la foto de familia de Salvador Illa , Jaume Collboni y Sònia Hernández , que como buenos políticos saben bien que en ciertos momentos no hay mejor filtro que la cultura.
Y entonces llegó el martes y llegó Verdi. Y llegó el Palau de la Música. En las entrañas de ese delirio modernista que Domènech i Montaner trazó como si se hubiera liado en una larga cata de lo que sea con el más desatado joyero veneciano, Daniele Gatti convirtió la noche en algo mucho más escandaloso que una pira funeraria.
Con el Dies irae cayendo con una sensacional violencia operística sobre las viejas puertas modernistas y su presidente Joaquim Uriach ejerciendo como el perfecto anfitrión que es, al palco solo le quedó contener largamente la respiración. Por una hora y treinta minutos en que (otra vez) Sònia Hernández, clavada de emoción en su silla vip junto a Joan Oller, Lluís Domènech y Emili Ros, se perdió la intensidad teatrera con que Joan Francesc Marco encajaba los “libera me” que imploraba la soprano. Y, ah, el Palau, que está que se sale, vibró en aplauso unánime para Gatti.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




