
Tiene tics desde los cuatro años, sufrió el rechazo de la sociedad y solo el humor lo salvó: “Pensé que nadie me iba a querer nunca”
Se chupaba la palma de las manos con el ancho de su lengua, guiñaba el ojo izquierdo, agitaba los dedos con violencia, movía los brazos con frenesí, sacudía la cabeza, se metía los dedos hasta la garganta. El cuello le...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Se chupaba la palma de las manos con el ancho de su lengua, guiñaba el ojo izquierdo, agitaba los dedos con violencia, movía los brazos con frenesí, sacudía la cabeza, se metía los dedos hasta la garganta. El cuello le dolía, los costados internos de los dedos le ardían, vomitaba cuando intentaba tocar su campanilla. Pero el dolor no estaba ahí sino en los efectos sociales de su comportamiento impulsivo: el bullying y el rechazo, el aislamiento y la desconfianza como reacción de ese estímulo externo.
“Tenía ganas de venir porque tengo ganas de contar mi historia”, dice ahora un Nicolás Litman ya adulto y curtido, sentado en un sillón, moviendo las manos, guiñando su ojo izquierdo sin querer hacerlo. Padece el síndrome de Tourette, esa condición médica del sistema nervioso que provoca espasmos, movimientos o sonidos repentinos y repetitivos: los tics. Se le manifestaron por primera vez a los cuatro años.
Los detalles
A los ocho, llegó el diagnóstico. Con el diagnóstico, la medicación: clonazepam, ritalina, fluoxetina, Prozac, risperidona. Con la medicación, los efectos adversos: descompensaciones, alucinaciones, noches de desvelo.
El proceso de un niño, de un joven que atravesó su infancia y su adolescencia con angustias y desvelos, un adulto que trabajó de repositor, de telemarketer, de canillita, de guionista antes de enamorarse del teatro. Mazel TOC es la obra que protagoniza y su hoy. Lo que pasó hasta entender que no es el chico con síndrome de Tourette, sino un sinfín de cosas más, lo que pasó hasta alcanzar este nivel de aceptación personal, es lo que retrata su historia.
—Cuando uno habla de Tourette automáticamente piensa en gente que no puede evitar ciertos insultos o ciertos movimientos constantes. —Se ve o se lo piensa al Tourette como pronunciar insultos constantemente, lo cual existe, pero ese es un síntoma que se llama coprolalia y que solo lo tiene el 10% de la población mundial con Tourette. Sí tengo tics en este momento de mi vida.
Qué dicen los expertos
Cuando era más chiquito tenía un montón de tics. Y los dolores por supuesto que eso me producía. Pero ahora, cada tanto puedo tener algún tic pero no es que todo el tiempo lo tengo.
Y en el escenario hay una magia que sucede que hace que no los tenga ahí arriba del escenario. El Tourette tiene varios síntomas: hay tres que son los principales y los suele tener el 80% de la gente. Uno son los tics nerviosos, que son los movimientos involuntarios, que pueden ser con el cuerpo, un ojo, un brazo, o fónicos también de carraspeos o sonidos con la garganta, con respiración.
Después el TOC, el trastorno obsesivo compulsivo. Y el déficit de atención, que son esos problemas para prestar atención. Yo capaz hablo con vos y me voy un ratito y vuelvo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





