
Un bebé de 18 días sobrevivió más de 30 horas bajo los escombros tras el terremoto en La Guaira: “A la madre la la daban por muerta”
El llanto de un bebé de apenas 18 días rompió el silencio entre los escombros en La Guaira, Venezuela, donde una madre y su hijo lograron sobrevivir más de treinta horas tras el colapso de un edificio por un terremoto....
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El llanto de un bebé de apenas 18 días rompió el silencio entre los escombros en La Guaira, Venezuela, donde una madre y su hijo lograron sobrevivir más de treinta horas tras el colapso de un edificio por un terremoto. El rescate, encabezado por civiles y marcado por la incertidumbre y la fe, movilizó a una comunidad sin luz, sin señal y sin apoyo oficial durante las primeras horas. La historia muestra las condiciones extremas que enfrentaron los afectados y la respuesta espontánea de quienes no dudaron en ayudar.
“Cuando te llaman, tú quisieras que alguien más hiciera eso por ti y tu familiar”, sostuvo en Infobae en Vivo Al Mediodía Andreina Quintero, voluntaria clave en el operativo. Todo comenzó cuando familiares de Dayana Patiño, madre del recién nacido Juan David Trujillo Patiño, detectaron señales de vida en la zona del derrumbe. Un grupo de voluntarios, entre ellos Quintero, acudió con herramientas básicas, lámparas y una planta eléctrica.
Los detalles
En La Guaira no había electricidad ni señal telefónica, lo que dificultó las comunicaciones y la coordinación del rescate, según el relato de Quintero. Durante horas, decenas de personas retiraron escombros manualmente y crearon un túnel hasta el lugar donde estaban la madre y su bebé. “Fueron 33 horas de espera para salir de un hueco donde no estaba siendo alimentado por su mamá”, contó Quintero.
Sacaron primero al niño, lo trasladaron a una clínica y, casi dos horas después, liberaron a Dayana, quien también fue llevada al centro médico. Condiciones del rescate y respuesta de la sociedad civilAndreina Quintero explicó que el rescate avanzó sin apoyo estatal durante las primeras 48 horas. Los voluntarios improvisaron soluciones ante la falta de recursos: “Durante el rescate se hizo una sonda con una manguera y un embudo para pasarle agua a la mamá para que se pudiese hidratar”, relató.
No había presencia de equipos profesionales, solo civiles actuando por solidaridad. La carencia de luz y señal complicó cada paso. La mayoría de los rescatistas no tenía formación previa.
Qué dicen los expertos
Quintero recordó: “El hermano de Dayana fue quien nos pidió la ayuda, por favor, porque ellos habían ido en la noche. Ya a ella la daban por muerta”. La presión por actuar rápido resultó fundamental para salvar vidas.
En el edificio, los voluntarios se turnaron para retirar escombros, sujetándose entre sí para evitar accidentes. La falta de señal motivó la búsqueda de antenas Starlink para que los equipos pudieran comunicarse en medio del caos. Precariedad en los refugios y situación de los afectadosEl terremoto provocó el colapso de cientos de edificios en La Guaira, lo que obligó a muchas familias a buscar refugio en condiciones precarias.
Según Quintero, los primeros refugios y registros de desaparecidos surgieron de la organización espontánea de civiles y médicos voluntarios. “Estos tipos de refugios son personas tiradas en el piso con colchones, algunos con carpas, algunos sin carpas”, describió. La ausencia de registros oficiales dificultó la búsqueda de personas desaparecidas.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





