
Un choque de aviones en el cielo alemán, 71 muertos y la sangrienta venganza de un hombre que perdió a toda su familia en el accidente
La noche del 1 de julio de 2002 el arquitecto Vitaly Kaloyev se estaba preparando para manejar hasta el aeropuerto de Barcelona para esperar la llegada del vuelo 2937 de Bashkirian Airlines. Él mismo se había ocupado de...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: La noche del 1 de julio de 2002 el arquitecto Vitaly Kaloyev se estaba preparando para manejar hasta el aeropuerto de Barcelona para esperar la llegada del vuelo 2937 de Bashkirian Airlines. Él mismo se había ocupado de comprar los pasajes para su mujer, Svetlana, y sus dos hijos, Konstantin, de diez años, y Diana, de cuatro. Hacía tiempo que no los veía por su trabajo en España, pero esa noche se reunirían para pasar quince días de vacaciones juntos en la playa.
Al enterarse de la caída del avión se embarcó en el primer vuelo hacia Alemania para sumarse a los grupos de rescate. Tenía la esperanza de que su familia hubiese sobrevivido. Cuando llegó a Überlingen supo que el milagro no había ocurrido: el cadáver de Svetlana estaba casi intacto porque su caída sobre un campo de trigo había sido amortiguada por las ramas de los árboles; los de sus hijos, en cambio, estaban casi irreconocibles, al impactar contra el asfalto de una ruta cerca de una parada de ómnibus.
Los detalles
Dejó su trabajo en España y volvió a la casa familiar de Vladikavkas, en Osetia del Norte, donde montó un altar para su mujer y sus hijos. Los vecinos se preocuparon: lo veían deambular por las calles todos los días con una barba desprolija cada vez más crecida y siempre vestido de negro en un luto interminable. Nadie imaginaba —ni siquiera el propio Kaloyev en ese momento— que esa tragedia de la que no podía recuperarse lo convertiría en un asesino.
El accidente aéreo de Überlingen se produjo cerca de la medianoche del 1 de julio de 2002 cuando el vuelo 2937 de BAL Bashkirian Airlines, un avión de pasajeros Túpolev Tu-154, y el vuelo 611 de DHL International Aviation ME, un avión de carga Boeing 757, colisionaron en el cielo. En la aeronave comercial bielorrusa viajaban 69 personas, entre la tripulación y el pasaje, de las cuales 52 eran niños que iban desde Moscú a Barcelona para pasar las vacaciones; en el avión de la compañía de carga volaban solo el piloto y el copiloto. La investigación determinó que la causa del accidente fue la fatal confluencia de una serie de errores humanos y fallas de aparatos.
Poco antes de chocar, los dos aviones volaban a 11. 000 metros de altitud y uno de ellos debía descender unos centenares de metros para no cruzarse con el otro, pero descendieron los dos. Eso se debió a que los pilotos se guiaron por indicaciones y advertencias de diferentes fuentes: mientras el avión de Bashkirian Airlines tenía una orden enviada por el controlador en tierra de descender de su nivel de vuelo a 10.
Qué dicen los expertos
700 metros, el vuelo de DHL recibió la orden del sistema automático TCAS de hacer el mismo descenso al mismo nivel de vuelo. Eso hizo que el choque de las dos aeronaves fuera imposible de evitar. Los registros de la caja negra del avión de pasajeros permitieron reconstruir que el piloto del Tupolev logró notar la presencia de la aeronave de carga apenas 8 segundos antes de la colisión y que intentó una maniobra desesperada con la que evitó que los dos aviones chocaran de lleno, pero no alcanzó para esquivarlo.
Así y todo, el avión bielorruso fue el más dañado por el impacto y explotó casi inmediatamente en el aire. Sus restos cayeron a tierra en un área de cientos de metros. El Boeing de DHL alcanzó a mantenerse en el aire unos dos minutos más hasta que se precipitó y se estrelló contra la tierra.
Los testigos relataron que el cielo se enrojeció de repente y se escucharon varias explosiones unos segundos antes de que comenzaran a caer restos en llamas desde el cielo. Los fragmentos de los aviones quedaron esparcidos en un radio de 30 a 40 kilómetros en la orilla norte del lago de Constanza, en la zona fronteriza entre Alemania y Suiza, y causaron algunos incendios que fueron sofocados. Los grupos de socorro se movilizaron de inmediato para localizar los cuerpos, aunque era evidente que nadie podía haber sobrevivido al accidente.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





