
Un ‘El Niño’ con diferentes personalidades
Fenómeno El NiñoOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosUn ‘El Niño’ con diferentes personalidadesNo estamos ante una anécdota climatológica,...
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Un desarrollo importante en los mercados financieros: Fenómeno El NiñoOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosUn ‘El Niño’ con diferentes personalidadesNo estamos ante una anécdota climatológica, sino ante un “shock” que puede alterar cosechas, precios, exportaciones, e incluso decisiones de los bancos centrales iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. Un barco accede al Canal de Panamá, que opera con un calado reducido como medida preventiva ante los fenómenos ocasionados por El Niño. Carlos Lemos (EFE) Diego Pérez González 12 jul 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceCuando se habla de El Niño, se imagina un fenómeno único: el océano Pacífico se calienta y el clima cambia.
Pero esa simplificación es engañosa. El Niño nace en el mismo océano, aunque no llega igual a cada país. En América Latina puede traer sequías, lluvias torrenciales o aguas costeras cálidas.
Detalles económicos
Y sus impactos económicos tampoco son los mismos. Según las métricas, El Niño ya está aquí. En junio de 2026, la anomalía de temperatura de la superficie marina en el Pacífico central superó en más de un grado su umbral.
Además, se prevé que estas condiciones sean al menos fuertes hasta comienzos de 2027. Este fenómeno es cíclico, sin embargo la ciencia apunta a que el cambio climático antropogénico aumenta su frecuencia y severidad. No estamos ante una anécdota climatológica, sino ante un shock que puede alterar cosechas, precios, exportaciones, e incluso decisiones de los bancos centrales.
La cuestión no es si el Pacífico supera cierto umbral de temperatura, sino cómo esa anomalía se transmite a cada territorio. Argentina, por ejemplo, ilustra esta ambivalencia. En la Pampa, El Niño suele traer más lluvia, lo que puede aliviar las sequías y favorecer cultivos como la soja o el maíz.
La opinión de los analistas
Para una economía con gran peso de estos productos en sus exportaciones, ese canal de transmisión puede ser positivo. No obstante, la misma lluvia que ayuda al campo también puede desbordar ríos, dañar infraestructuras y encarecer la logística. En Colombia, la historia es casi la contraria.
El Niño suele asociarse con menos lluvias y más calor, especialmente en las regiones andina y caribeña. El impacto sobre la agricultura puede trasladarse al precio de los alimentos, generando presiones inflacionistas. Además, un sistema eléctrico dependiente de la generación hidroeléctrica sufre cuando se reduce el agua disponible en los embalses.
Así, este fenómeno termina afectando a la cesta de la compra y al coste de producir electricidad. Perú muestra la cara más directa. Allí, el calentamiento del océano cercano a la costa puede alterar la productividad marina, con efectos sobre la pesca, exportaciones e ingresos.
Los mercados financieros siguen de cerca el desarrollo mientras los inversores evalúan su probable impacto.





