
Un festival de música electrónica a realizarse en un sitio “físicamente inadecuado”: la trampa que mató a 21 personas por aplastamiento
El jefe de bomberos de Duisburgo, Alemania ya había advertido por escrito, con meses de anticipación, que el predio elegido para el festival Love Parade era “físicamente inadecuado” para un evento de esa magnitud. La...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El jefe de bomberos de Duisburgo, Alemania ya había advertido por escrito, con meses de anticipación, que el predio elegido para el festival Love Parade era “físicamente inadecuado” para un evento de esa magnitud. La advertencia fue ignorada aquel 24 de julio de 2010. Ese día murieron 21 personas aplastadas en un túnel.
No fue un accidente imprevisible. Según una investigación del semanario alemán Der Spiegel, entre doce y trece inspecciones previas al evento concluyeron, una y otra vez, que el plan derivaría en caos y víctimas. “Cada vez que íbamos acordábamos que el plan iba a resultar en caos, que la gente iba a resultar herida y muerta”, declaró al diario alemán Express un oficial de policía de Colonia que inspeccionó el sitio.
Los detalles
La respuesta de la administración local fue siempre la misma: el festival debía realizarse. El Love Parade se celebró por primera vez en Berlín (todavía Occidental) en 1989. Durante la segunda mitad de los años 90 se convirtió en uno de los festivales de música electrónica más grandes del mundo, reconocido internacionalmente por su carácter pacífico y masivo.
Con el paso de los años el evento migró de Berlín a otras ciudades alemanas. En 2006, en Berlín, los organizadores afirmaron que habían asistido 1,2 millones de personas; la policía estimó 500. En 2008, Dortmund anunció una cifra récord de 1,6 millones de visitantes, aunque los diarios locales la ubicaron en la mitad.
Las cifras de asistencia siempre fueron objeto de disputa entre organizadores y autoridades. En 2010 le tocó el turno a Duisburgo. La ciudad, en la región del Ruhr, eligió como sede una antigua estación de carga ferroviaria.
Qué dicen los expertos
000 metros cuadrados, pero la mitad correspondía a edificaciones. Con una regla de cuatro personas por metro cuadrado, la capacidad real del espacio abierto era muy inferior a lo que los organizadores prometían. El acceso al recinto se hacía por un único túnel.
Esa vía era, al mismo tiempo, la entrada y la salida del evento. El 24 de julio de 2010, hace 16 años, con cientos de miles de personas intentando ingresar, el túnel se convirtió en una trampa mortal. El Love Parade de Duisburgo terminó en una avalancha humana que mató a 21 personas y dejó más de 650 heridas.
Las personas murieron aplastadas y asfixiadas en ese corredor de acceso, cuando la multitud quedó atrapada sin posibilidad de moverse entre las paredes de concreto. Las víctimas fueron de distintas nacionalidades: las hubo alemanas, españolas, holandesas, australianas, italianas y chinas. El organizador del festival, Rainer Schaller —titular también de la cadena de gimnasios McFit, principal patrocinadora del evento—, atribuyó la catástrofe a una “orden fatal” de la policía, que habría dispuesto abrir el extremo occidental del túnel.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




