
Un nuevo mapa de la desigualdad en España traza la gran brecha socioeconómica en ciudades
Pamplona, 25 jun (EFE).- La desigualdad dibuja una curva en España: las carencias materiales, laborales o educativas son menores en el noroeste, a excepción de Galicia, y se van acrecentando según se baja al sureste; a...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Pamplona, 25 jun (EFE). - La desigualdad dibuja una curva en España: las carencias materiales, laborales o educativas son menores en el noroeste, a excepción de Galicia, y se van acrecentando según se baja al sureste; a menor escala, las ciudades son las que concentran las mayores brechas socioeconómicas. Es el mapa que arroja el Índice de Privación 2021 que la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha elaborado con información de 36.
000 secciones censales y con el que ha actualizado, tras tres años de trabajo, el que ya hizo en 2011 incorporando nuevas variables más actuales. Para elaborarlo, se han recogido indicadores sobre fragilidad en el mercado de trabajo (parados, temporales y empleados manuales o secundarios); otros correspondientes a situación y capital educativo (niveles bajos en población general o joven, entre otros); la renta y el de hacinamiento, es decir, hogares que tienen menos de 15 metros cuadrados por persona. El resultado es "un patrón relativamente conocido", apunta Ignacio Duque, del Grupo de Trabajo de Determinantes Sociales de la SEE: las situaciones con menor nivel de necesidad "están, en el contexto peninsular, situados al noroeste, y van creciendo hacia el sureste".
Los detalles
La brecha no es recta, sino que traza una curva, porque "Galicia tiene una situación un poco especial" y allí se presentan indicadores más altos de privación que en otras zonas del norte. En los ámbitos urbanos se producen "grandes desigualdades, aunque los niveles son diferentes". "Andalucía -explica- puede tener un nivel de privación relativamente elevado, pero luego el área metropolitana de Sevilla o de Málaga o de Granada, así como la de Madrid, Barcelona, tienen patrones diferentes y específicos".
Lo "curioso", añade Elena M. Gras, del mismo grupo, es que "la diferencia norte-sur a nivel país, que suele ser muy reproducible en capitales europeas, hay veces que se invierte y las secciones más ricas de las ciudades están en el sur. Cada una tiene su idiosincrasia".
Se da la circunstancia además de que, en los núcleos urbanos, se llegan a producir enormes diferencias con sólo cruzar una calle. Ambos han presentado esta herramienta en la XLIV Reunión Anual de la SEE, y en unos meses prevén que pueda estar disponible para que tanto la población como universidades, administraciones públicas o grupos de investigación puedan usarla con fines varios, desde el diseño de programas de promoción de salud a vigilancia o la elaboración de estudios de cambios de tendencias en la privación socioeconómica. Sin embargo, lamentan no haber podido conseguir "indicadores más finos" referidos a la vivienda, como el esfuerzo del alquiler o "la gran diferencia que hay entre propietarios inquilinos", reconoce el epidemiólogo.
Qué dicen los expertos
"El sistema estadístico debería incluir la información de vivienda, sobre todo de precio. Tendría que haber una información censal mucho más amplia y rica que atendiese precisamente al que es uno de los problemas número uno del país", denuncia el experto. Para futuros índices, desearían poder incluir otros factores como la climatización o la disponibilidad de ascensor, que "va a ser un dato de accesibilidad y soledad", todo lo cual, dice la epidemióloga, "tiene un impacto directo en la salud".
Las desigualdades en salud, precisamente, centran buena parte de la reunión de la SEE, que se celebra hasta mañana en Pamplona bajo el lema “Avanzando con equidad por una Salud Pública para toda la población”. En una de sus plenarias, la profesora distinguida de la City University of New York, Luisa N. Borrell, ha puesto el acento en cómo la edad, el sexo, la etnia, el estatus migratorio, la clase social, el barrio, el acceso al sistema sanitario o el tiempo de residencia se combinan de forma distinta en cada grupo de personas y en cada contexto, lo cual acaba incidiendo en las desigualdades en salud.
Por ello, ha precisado que avanzar hacia una salud pública para toda la población exige mirar más allá de los factores individuales y ha reivindicado actuar sobre las condiciones sociales, políticas y territoriales que hacen que algunas personas enfermen más y vivan menos que otras.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





