
Un nuevo reloj genético abre la puerta a medir el envejecimiento biológico y la mortalidad
BiotecnologíaUn nuevo reloj genético abre la puerta a medir el envejecimiento biológico y la mortalidadEl estudio ofrece una herramienta para medir en el ámbito clínico esos marcadores del deterioro y actuar sobre...
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: BiotecnologíaUn nuevo reloj genético abre la puerta a medir el envejecimiento biológico y la mortalidadEl estudio ofrece una herramienta para medir en el ámbito clínico esos marcadores del deterioro y actuar sobre ellosDos hombres usan sus teléfonos móviles en Sevilla. PACO PUENTESPablo LindeMadrid - 27 may 2026 - 17:06CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceLa ciencia de la longevidad lleva años buscando relojes capaces de medir la edad biológica de los organismos: no la que marca la fecha de nacimiento, sino las huellas moleculares que deja el deterioro celular con el paso del tiempo, con la aspiración de entender esos procesos para frenarlos o revertirlos. Un potente estudio publicado este miércoles en Nature ha dado un paso relevante en este camino al analizar más de 11.
000 perfiles de actividad genética de tejidos de cuatro especies de mamíferos, incluidos los humanos, y concluir que comparten firmas moleculares del envejecimiento y la mortalidad. Además de construir un nuevo reloj biológico, los autores lo han vinculado a algo más ambicioso: han desarrollado modelos capaces de leer en la actividad de los genes una señal asociada a la edad cronológica, la mortalidad esperada y los efectos de intervenciones que en animales acortan o prolongan la vida. En otras palabras: cuanto más envejecido está un tejido biológicamente —lo que no siempre se corresponde con la edad cronológica— más cerca está de la muerte.
Los detalles
Y este nuevo reloj es capaz de predecir con bastante exactitud esta mortalidad: no en una persona concreta, pero sí en cuanto a riesgos y tendencias desde un punto de vista estadístico. El trabajo propone una herramienta para medir cómo envejecen distintos tejidos y qué procesos celulares —inflamación, función mitocondrial, organización de la matriz extracelular— pesan más en ese deterioro. No existe un “gen del envejecimiento”.
Hay una constelación de señales que se han identificado como marcadores del deterioro a través de 11. 000 transcriptomas: la lectura de todas las instrucciones que se están ejecutando en una célula en un momento concreto. Mencionan varios genes en los cuales los autores identifican una actividad que aparece asociada a envejecimiento, mortalidad y enfermedades crónicas en distintos tejidos y especies.
En humanos, sus proteínas se relacionan con mayor mortalidad y multimorbilidad. ¿Para qué sirve este descubrimiento? A muy corto plazo nada cambiará, pero abre la puerta para medir en la rutina clínica estos marcadores de envejecimiento y actuar sobre ellos a través de hábitos de vida, terapias génicas (algo más complicado) o con fármacos que puedan frenar el deterioro.
Algunas de estas intervenciones ya han sido probadas en roedores.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





