
Un romance clandestino en el cementerio, flores rosadas y un hotel de medio pelo: la infidelidad que ayudó a perdonar a su marido
Estoy en un quirófano para una cirugía menor con anestesia local. Las luces del techo son seis y forman una ronda estilo plato volador que me enceguece. Siento los pasos y voces de varias personas que van y vienen con...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Estoy en un quirófano para una cirugía menor con anestesia local. Las luces del techo son seis y forman una ronda estilo plato volador que me enceguece. Siento los pasos y voces de varias personas que van y vienen con sus cofias.
No les veo las caras. A un lado tengo una tela celeste y, del otro, una vía que controla la anestesista a quien sí veo. Intentando hacerme la graciosa, menciono al pasar el caso del “propofol” y la mala fama que acarrea para todos ellos.
Los detalles
Escucho risas mientras alguien pregunta al pasar en qué trabajo. De amores y de crímenes. Una chica de cofia verde y ambo celeste arriesga muy suelta: Tengo una historia de amor para contarte.
Pero sin nombres, me aclara. Adelantame algo, insisto en mi posición horizontal y tratando de pensar en cualquier cosa menos en el cuchillito filoso del cirujano. Ella tira la bomba: -Tuve un amante durante ocho meses.
Nos encontrábamos todos los domingos en el cementerio. Logró el objetivo: distracción total. Terminé dándole mi teléfono dentro del quirófano para poder hablar después, en privado, otro día.
Qué dicen los expertos
Hoy vamos a relatar esa historia clandestina: la de Martina y Leopoldo. Una que encontró en un cementerio municipal, entre lápidas y tumbas, el cómplice mudo perfecto. Un cementerio para el romanceMartina y Leopoldo se conocieron en el secundario.
Se gustaban y, cada tanto, tenían un “chape” sin mayores implicancias. Al terminar el colegio, la vida siguió con cada uno formando pareja por su lado. Martina había tenido tres chicos y Leopoldo con su pareja no conseguían tener hijos, cuando las redes los pusieron de nuevo en sintonía.
Leopoldo la vio en un post y le mandó un mensaje. Ella respondió divertidisima. Después de unas semanas virtuales se concretó un café en un bar del oeste de la provincia de Buenos Aires.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





