
Un toro de categoría para un buen Víctor Hernández en Santander
Feria de SantiagoUn toro de categoría para un buen Víctor Hernández en SantanderEl madrileño corta una oreja por debajo de sus propias expectativas; Juan Ortega se hace con otra; Morante de la Puebla se arrima como...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Feria de SantiagoUn toro de categoría para un buen Víctor Hernández en SantanderEl madrileño corta una oreja por debajo de sus propias expectativas; Juan Ortega se hace con otra; Morante de la Puebla se arrima como ninguno ante una corrida de El Puerto de seriedad menguante Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarNatural de Víctor Hernández al gran tercer toro de La Ventana del PuertoFOTOS: ArjonaLances de FuturoZabala de la Serna SantanderSantanderSEGUIR AUTORActualizado Miércoles, 22 julio 2026 - 21:59AÑADE EL MUNDO EN GOOGLEHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedasFeria de Santiago David de Miranda levanta el triunfo a puro huevo y Borja Jiménez pone el toreo en Santander Un buen Víctor Hernández entró en Santander con un gran toro. Bien, pero cuando te salta un toro de la categoría de Pescadilla hay que aquilatar el toreo, ajustarse en máximos, como corresponde a quien se mira en el espejo de José Tomás. No vale con el bien que escribo y una oreja cuando se es dueño de una izquierda monumental.
El extraordinario toro de La Ventana del Puerto marcó las diferencias de una corrida que se jibarizó en su parte final hasta desaparecer cualquier atisbo de seriedad. Otra oreja, más liviana, fue para la finura de Juan Ortega. Y salió sin ninguna, con un lote muy complicado, Morante de la Puebla.
Los detalles
Que se arrimó como si no hubiera mañana. Habían trabajado a destajo en la noche anterior para arreglar el ruedo, no con la apisonadora, sino con una pala cargadora para retirar arena. A una hora en punto del inicio de la corrida, el ruedo era un tapete liso como esas playas de primera hora de la mañana, recién peinadas por las máquinas de limpieza.
La plaza de Cuatro Caminos lucía espléndida, abarrotada hasta sus banderas; el tapiz de arena aguantaba las pisadas del paseíllo con más firmeza. Pero fue arrancar la lidia y... Morante de la Puebla había estudiado la tarde anterior el piso, y por ese motivo eligió los terrenos casi en las antípodas de la zona más gastada y playera, allí en el "3".
Ya había parado al toro de La Ventana del Puerto a la izquierda del burladero de capotes, con dos verónicas brillantes -las dos por la mano izquierda, frenado y brusco el viaje por la contraria- y una media garbosa. Igualaría el toro su aspereza por las dos manos -esos cabezazos-, una mezcla compleja con la falta de poder: un desarme con el capote y otro con la muleta. Morante expuso y consintió con sorda valentía, incluso se anotó pasajes -aquellos naturales o aquella serie de derechazos- con sorda y sobrada valentía.
Había poco que rascar para tanta exposición y para todo lo que raspaba el toro. Lo único amable del toro fue la armonía de la cara sobre su apretado cuerpo. Fue curioso ver cómo en una corrida del Puerto y La Ventana se echaban por delante los de La Ventana -que puede ser-, pero sobre todo los de menor presencia por detrás.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




