
Una histórica planta láctea bonaerense volvió a funcionar nueve meses después de ser declarada en quiebra
La histórica planta láctea La Suipachense, en la localidad bonaerense de Suipacha, volverá a producir tras más de nueve meses de parálisis. Luego de su quiebra, en noviembre del año pasado, el Juzgado en lo Civil y...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. La histórica planta láctea La Suipachense, en la localidad bonaerense de Suipacha, volverá a producir tras más de nueve meses de parálisis. Luego de su quiebra, en noviembre del año pasado, el Juzgado en lo Civil y Comercial de Mercedes autorizó el alquiler de la fábrica, sus maquinarias y sus marcas a Compañía Láctea Suipacha S. , una decisión que busca preservar la actividad industrial, sostener empleo y generar fondos para pagar parte de los acreedores.
El plan inicial prevé procesar 50. 000 litros diarios de leche, una quinta parte de la capacidad histórica de 250. 000 litros, y reincorporar entre 25 y 30 trabajadores en una primera etapa.
Los detalles
En su mejor momento, la planta llegó a emplear a 140 personas en la localidad bonaerense. La resolución fue firmada por el juez Leandro Julio Enríquez del Juzgado en lo Civil y Comercial de Mercedes. El contrato incluye el predio industrial, las maquinarias y las marcas Lácteos Conosur y La Suipachense, mientras que el empresario Pablo Acsi es titular de la firma que tomará la planta en alquiler.
Con el contrato en proceso de firma, Compañía Láctea Suipacha S. iniciará una etapa de acondicionamiento técnico y de trámites de habilitación ante los organismos de control. El municipio anticipó gestiones conjuntas con ministerios provinciales para agilizar los registros de elaboración y comercialización.
Cómo volver a producirLa nueva operación arrancará con tres líneas estratégicas, que a su vez son las más rentables. Entre ellas, leche entera en envase tetra, yogur y leche en polvo -con posibilidades de exportación-. La quesería, una de las categorías más demandadas de la histórica marca, quedará para una fase posterior, supeditada a que la producción gane estabilidad y permita ampliar la dotación de personal.
Qué dicen los expertos
La decisión judicial respondió a un criterio de preservación del valor productivo. En la resolución, el juez Enríquez sostuvo que la continuidad de la actividad industrial ayuda a sostener puestos de trabajo, dinamiza la economía local y mejora las condiciones de realización futura del activo. El alquiler además generará ingresos que serán depositados en una cuenta judicial.
Esos fondos se destinarán al pago parcial de los acreedores de la empresa quebrada. De la quiebra a la reactivaciónFundada como cooperativa en 1947, atravesó una crisis profunda en los últimos años tras su paso a manos privadas. Primero se asoció con la firma chilena Lácteos Conosur y luego quedó bajo control del grupo Maralac, también propietario de ARSA, empresa que producía yogures y postres bajo la marca SanCor, que también quebró en noviembre de 2025, justo una semana antes que la firma nacida en Suipacha.
Con esa gestión, la compañía buscaba expandir producción y mercados, pero los resultados no llegaron. Se demoraron los pagos a tamberos y proveedores, se acumularon cheques rechazados y los trabajadores empezaron a sufrir atrasos salariales cada vez más largos. A mediados de 2025, la planta apenas elaboraba 40.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





