
Una perspectiva insólita para pasar revista a medio siglo
Una perspectiva insólita para pasar revista a medio sigloMiguel Prieto y Reyes Lluch son, desde hace 50 años, lectores de EL PAÍS. El abogado y la promotora cultural, ciegos y trabajadores de la ONCE, muestran en esta...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Una perspectiva insólita para pasar revista a medio sigloMiguel Prieto y Reyes Lluch son, desde hace 50 años, lectores de EL PAÍS. El abogado y la promotora cultural, ciegos y trabajadores de la ONCE, muestran en esta entrevista un ángulo diferente sobre cómo ha cambiado España y cómo lo ha contado este diarioKiosco antiguo de la ONCE. El País21 jul 2026 - 08:25CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes SocialesAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlace Durante muchos años, Miguel Prieto (Sama de Langreo, Asturias, 1961) y Reyes Lluch (Tortosa, Tarragona, 1957) leyeron EL PAÍS con los ojos de otros.
Amigos, compañeros o familiares les prestaban la voz para recorrer juntos unas páginas que terminarían formando parte de su educación sentimental. Hoy ambos son lectores autónomos, la revolución digital ha traído eso: accesibilidad. Entre una escena y otra han transcurrido cinco décadas de historia de España; la evolución de un país que, también él, gracias a la labor de instituciones como la ONCE, aprendió a mirar de otra manera a las personas con discapacidad.
Los detalles
Prieto, abogado, procede de la cuenca minera asturiana, se crio en ese ambiente metalúrgico de obreros con afilada conciencia social, aunque la suya, cuenta, no vivió el despertar hasta que ingresó en la facultad. Al poco de nacer comenzaron sus severas dificultades de visión, obstáculo que no frenó un día a día agitado, donde las pasiones del niño y luego del joven se disfrutaban con absoluta intensidad. Dicen de él que fue un buen fondista, y lo cierto es que los aficionados a la bicicleta le deben un hito fundamental: gracias a Prieto, la Vuelta Ciclista a España incluyó en su recorrido la subida al Angliru.
A sus manos llegó el reportaje de una revista de principios de los noventa: ‘Atrévete con el puerto más duro de España’. Prieto, por supuesto, quiso subir a testarlo, altímetro digital y lupa al cuello, para alcanzar a leer el registro de datos. Tras su experiencia, en 1997 envió una carta que llegó al patrón de la Vuelta: tenemos el Mortirolo español —en referencia a ese puerto alpino que supone una de las etapas cumbre del Giro.
En 1999, el Angliru hizo su debut en la gran ronda española, y el resto es historia. Habla Miguel Prieto Licenciado en Derecho Aficionado al ciclismo: gracias a él, se incluyó la subida al Angliru en la Vuelta Ciclista” EL PAÍS fue la voz de los jóvenes que en la Transición adquirieron conciencia política. Un diario con pensamiento, hondura y plumas imbatibles.
Licenciado en Derecho La tarraconense Reyes Lluch encontró desde niña en la música la forma de expandir esas fronteras que las dificultades visuales parecían querer imponerle a su mundo. Estudió guitarra, y también piano y canto. Participó activamente en aquella vida cultural catalana que, en los años de la Transición, suponía el mejor síntoma para creer en un resurgimiento cierto.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.



