
Una postal al futuro
Mundial de FútbolOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosUna postal al futuroLa historia de este Mundial empezó mal, pero deja grandes momentos...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Mundial de FútbolOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosUna postal al futuroLa historia de este Mundial empezó mal, pero deja grandes momentos que mostrarán un retrato nítido de cómo éramos los humanos que asistimos en 2026 a este espectáculo extraño iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. Lamine Yamal y Leo Messi se saludan tras la final del Mundial 2026. Lee Smith ()Daniel Verdú21 jul 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceLa historia empezó mal, imposible negarlo.
Un Mundial en los EE UU de Donald Trump dividido en tres sedes. Centros comerciales convertidos en estadios. Una infinidad de partidos intrascendentes, goleadas absurdas.
Los detalles
Un hedor a corrupción, a pollo frito y a hamburguesa descongelada en la parrilla más intenso que nunca. Italia, otra vez fuera. Pero como ocurre siempre con los asuntos del corazón, el balón comenzó a rodar y la serotonina y algunos elementos inesperados terminaron convirtiendo esta Copa del Mundo en un asunto bastante divertido y altamente didáctico en cuestiones geopolíticas para los habitantes del futuro.
Al final, no nos engañemos, nos gusta demasiado esto como para empeñarnos en boicotear cuatro placeres culpables que quedan. El Mundial, más allá de lo intangible, permite una lectura positiva objetiva. Rodri, por ejemplo, ha sido nombrado mejor jugador del torneo de forma completamente merecida.
El centrocampista del City -veremos qué tiene que decir Florentino en los próximos días- engloba todo lo que conforma a un gran jugador de fútbol y sintetiza perfectamente el juego colectivo de España. También algunas de sus convicciones morales. Impagable el momento que regaló al mundo, ralentizando la celebración, poniendo la sordina, como ha hecho en tantos partidos, para que Donald Trump, el intruso anaranjado que acababa de entregar la copa a un país que representa en los últimos tiempos su némesis en Europa, se largase del plano de una fotografía histórica.
Qué dicen los expertos
La propia final, más allá de la carnicería propuesta por Argentina, fue una preciosa postal enviada al futuro. El golpe emotivo ahora es reciente y no permite ver con claridad su valor simbólico, pero había pocos equipos más legendarios, trabajados en su mitología para una final como Argentina. Messi se enfrentaba en su último tango a su heredero en el Barça y, quién sabe, también en el fútbol mundial.
Un tipo tranquilo que estaba rezando mientras Leandro Paredes agredía a varios compañeros de equipo y que reivindicó tranquilamente los colores de Palestina ante un presidente colaborador en el genocidio perpetrado por Israel en Gaza. Hubo poco juego, pero grandes partidos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




